Cómo se usan los precios psicológicos para que gastemos más

Cómo se usan los precios psicológicos para que gastemos más

Como ya vimos, el contexto que nos rodea está diseñado para que gastemos, y eso incluye el coste de lo que compramos. Por eso, hoy vamos a ver algunas de las estrategias psicológicas de precio que se usan para que nos dejemos más dinero de lo previsto en una compra.

Estas técnicas aprovechan ciertos sesgos de personalidad e inclinaciones que todos tenemos y desbaratan nuestro presupuesto. Desde jugar con números, hasta explotar nuestra incapacidad de valorar correctamente algo, conocer estas tácticas nos ayudará a detectarlas y proteger nuestra economía doméstica.

Hay infinidad y no me caben todas aquí, por eso, como siempre, aunque veremos algunas de las más importantes, quiero centrarme en comprender los mecanismos generales que utilizan.

El problema es que el precio siempre es relativo

¿Es un precio caro o barato? Pues depende, porque no podemos valorar un precio por sí solo. En la mayoría de casos, ese juicio lo emitiremos dependiendo de dos cosas:

  1. La percepción del producto o la marca.
  2. Las referencias que tenemos para comparar, tanto mentales, como alrededor nuestro.

Lo primero no tiene mucho misterio. Si el marketing nos ha convencido de que algo es valioso, aunque no lo sea objetivamente (como en el caso de un diamante, que no es más que una piedra cuya oferta se mantiene escasa artificialmente mediante monopolio), pagaremos precios más elevados.

Pero, para lo que me interesa hoy, el aspecto número 2 es el que se usará más a menudo para hacernos gastar más de lo previsto con tácticas psicológicas de precio.

Veamos cómo.

Los malditos extras e imprevistos

Como comparamos con cifras que tenemos a mano para ver si algo es caro o barato, debemos tener cuidado si estamos comprando algo caro, como una casa o un coche.

Así, si este nos ha costado veinte mil euros, un extra de 200 euros no nos parece nada caro, es apenas un 1% del total. Sin embargo, una adquisición aislada de 200 euros nos la pensamos bien. Así pues, ¿200 euros es caro o barato? Depende del marco de referencia.

Por eso, en contextos de gasto elevado, se nos suelen colar gastos imprevistos.

Ya se sabe, estamos reformando la casa y nos dicen que, por 300 euros más, nos ponen estos azulejos que, obviamente, van a quedar mejor, o es necesaria una modificación de 400 euros más porque anoche fue luna llena. En un entorno donde comparamos con miles y miles de euros, eso no nos parece tanto y decimos más fácilmente que sí.

Y tras pagar esos 400 euros sin rechistar, nos vamos a comparar los céntimos en el precio de los yogures. No se trata de una incongruencia, es pura naturaleza humana.

Casi cualquier número influye en la percepción del precio

La presencia de números altera nuestra percepción del precio porque es imposible no comparar

Valoraremos un precio según otros números accesibles que tengamos. Los que recordamos que valía el producto hace tiempo, los que nos anunciaron, los que pensamos que deberían ser o, simplemente, los que tenemos alrededor, aunque no tengan que ver con el precio, en serio.

Por eso, muchos contextos ponen una oferta «irresistible» rodeada de precios más elevados. Si vemos un ordenador por 500 euros rodeado de otros que valen el doble, ese dispositivo de oferta parece una ganga, pero alrededor de ordenadores de 300 euros nos parece el más caro.

En un curioso estudio de 2004 sobre ventas en un mercadillo del paseo marítimo de Palm Beach (Florida – Estados Unidos), un vendedor cambiaba, cada media hora, el precio de unas camisetas de 10 dólares a 80 dólares. ¿Cuál fue el efecto sobre las ventas?

Que los CDs del puesto de al lado se vendían más cuando estaban rodeados de las camisetas de 80 dólares.

Este efecto de «anclaje» del precio respecto a otros números que percibimos es bien conocido por los economistas y una de sus variantes de uso es la siguiente.

La posición del precio manipula su percepción

El orden en el que nos enseñan alternativas a la hora de comprar algo no es indiferente. Si comienzan enseñándonos la más cara primero, ese precio nos anclará e influenciará, de modo que el resto nos parecerá mejor oferta de la que es.

En esas situaciones, tendemos a gastar más en la compra que si empiezan enseñándonos la opción más barata.

Parece una tontería, pero es algo comprobado una y otra vez.

Los precios señuelo

La revista The Economist hizo un experimento con dos opciones de suscripción:

  1. El acceso online a todos sus contenidos por 59 dólares.
  2. La suscripción a la revista física, más el acceso a la hemeroteca online, por 125 dólares.

La revista apostó a que la segunda opción era mucho más atractiva, pero sus suscriptores pensaron lo contrario y eligieron masivamente la opción online.

Sin embargo, con un pequeño y (aparentemente) estúpido cambio, consiguieron aumentar un 43% a quienes elegían la opción de 125 dólares, sin modificar el precio.

¿Cómo? Introduciendo un precio señuelo.

Así, ofrecieron 3 opciones:

  1. La suscripción online a 59 dólares.
  2. Una nueva suscripción a la revista en papel por 125 dólares.
  3. La suscripción doble, online y en papel, también por esos mismos 125 dólares.

De pronto, la oferta que nadie quería se volvió atractiva porque había un señuelo de comparación que también valía 125 dólares, daba menos valor e hizo de la oferta mixta algo mucho más atractivo.

Si nos fijamos, muchas iniciativas online tienen tablas de precio de sus servicios donde destacan el de mayor valor relativo (otra táctica psicológica que nos inclina hacia eso que destacan) y casi siempre hay alguno demasiado caro para lo que da.

En este vídeo, el economista Dan Ariely explica el estudio (se pueden poner los subtítulos).

El anclaje de valor a la cifra de la izquierda y la terminación en 9

Este es un clásico que casi todo el mundo conocerá, pero tendemos a hacer otro anclaje más, el del valor de un producto a la cifra más a la izquierda del mismo.

Por eso, un producto puesto a 40 euros o a 39,99 euros son prácticamente igual de caros, pero se vende más el segundo.

Eso no es tanto por el céntimo que te ahorras, sino porque tendemos a dar más peso al primer número a la izquierda del precio. Así, con 39,99 euros pensamos que está más en la órbita de los 30 euros que de los 40, aunque realmente no sea así.

La presencia de algo gratis distorsiona nuestra percepción del precio

Comprar 1 y llevarte otro gratis, una táctica psicológica de precio

Imagine que un día ofrezco un producto a mitad de precio en mi tienda. Al día siguiente, cambio la oferta por otra del tipo: «Pague uno y llévese otro gratis». Los más avezados se darán cuenta enseguida de que, matemáticamente, es lo mismo si el segundo día te llevas dos unidades.

De hecho, lo primero es más ventajoso, porque puedes comprar una sola unidad y hacerlo a mitad de precio, mientras que en el segundo caso has de pagar el precio completo original para llevarte dos y el gasto global es mayor.

Y, sin embargo, los estudios demuestran que la segunda manera de hacerlo, anunciando la unidad gratis, consigue más ventas.

Cuando alguien quiere distorsionar, aún más, nuestros cálculos mentales a la hora de comprar, no tiene más que añadir algo gratis: un regalo, otro producto, una segunda unidad… En esos casos, la racionalidad de muchos salta por la ventana.

Teniendo en cuenta que otras tácticas, como el uso de descuentos, aprovechan que no somos demasiado buenos con la aritmética, cualquier distorsión o dificultad adicional ayuda a colarnos precios que no son la ganga que parecen.

La referencia temporal barata

¿Un precio es demasiado grande? Entonces se divide por el coste diario, por cada kilómetro o se relaciona con un producto muy barato. Así, algo de 30 euros vale «menos de 1 euro al día» o nos sale «más barato que el café de cada mañana».

Los estudios de Gourville al respecto muestran que esta táctica funciona mejor que cuando se expone el precio completo.

¿El motivo? De nuevo, que nuestro marco de referencia son números pequeños u otras opciones baratas con las que se compara el producto que nos quieren vender y eso nos hace percibir el producto como más barato.

La reduflación, cómo cambiar el precio sin cambiar en precio

Cuando las empresas trabajan con clientes o productos sensibles al precio, otra táctica psicológica es subir ese precio sin tocarlo, algo que se hace dando menos producto de lo que se daba antes.

Eso, que popularmente se denomina reduflación, se ha estudiado y funciona, especialmente, cuando se reducen todas las dimensiones del producto: altura, anchura y grosor.

La sensibilidad al precio depende de la capacidad de comparación

Comparar Precios es el antídoto contra algunas tácticas psicológicas de precio

Quedan muchas más tácticas psicológicas de precio en el tintero (como que ponerlo en caracteres más pequeños hace que parezca más barato, el uso de colores u ofrecer los descuentos a final de mes), pero lo que me gustaría que se nos quedara en la práctica es lo siguiente.

Cuando nos resulta difícil comparar precios, nos cuelan cosas caras más fácilmente. Sin embargo, actualmente hay multitud de aplicaciones que facilitan esa tarea.

Por eso, si no queremos caer en más trampas de precio que las necesarias, debemos usarlas o hacer nuestro trabajo de campo manual.

Apps como Soysuper, por ejemplo, nos ayudan a ver qué supermercados están aprovechando más la coyuntura con los precios. Del mismo modo, hay extensiones de navegador para Amazon, como Keepa, que ayuda a ver la evolución del precio de un producto y si esa oferta es realmente una oferta.

No son las únicas y no tengo nada que ver con las que he nombrado, ni me pagan, pero me parecen aplicaciones útiles para tratar de anular, en lo posible, estas tácticas que tratan de ofuscar comparaciones adecuadas.

Al final, no podemos librarnos de los sesgos cognitivos que hacen funcionar a muchas de estas técnicas psicológicas de precio, pero eso no significa que tengamos que caer en cada trampa que nos pongan.


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Cómo se usan los precios psicológicos para que gastemos más

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El Blog Salmón

por
José Andrés García

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Así las empresas chinas venden más en occidente de lo que crees

Así las empresas chinas venden más en occidente de lo que crees

¿Evitas comprar productos de marcas chinas? Antes eran desconocidas, pero lo cierto es que marchas chinas como Xiaomì o Huawei se han hecho un hueco en los hogares. También en menor medida otras como Miniso, Lenovo, OnePlus, Alibaba, ByteeDance (TikTok), Haier, HiSense o Midea. Pero lo que no solemos tener en cuenta es que es muy probable que tengamos más productos chinos en casa de lo que pensamos, no sólo porque hayan sido hechos en china, sino porque hayan sido diseñados total o parcialmente en China.

Las empresas chinas llevan varios años vendiendo a occidente productos suyos bajo marcas del antiguo bloque capitalista e incluso del comunista. Por un lado han comprado fabricantes de occidente, pero por otro lado también venden sus productos a través de los productores occidentales.

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El truco definitivo para copiar y pegar texto de un PDF a MS Word sin destrozar el texto

El truco definitivo para copiar y pegar texto de un PDF a MS Word sin destrozar el texto

En el trabajo diario de oficina es habitual recurrir al corta&pega para pasar información de unos documentos a otros. Sin embargo, las diferencias de formatos entre documentos puede convertir en una pesadilla algo tan sencillo como recurrir al Ctrl C/Ctrl V.

Es decir, ¿alguna vez habéis probado a copiar texto de un PDF (cuando es posible y no se trata de un mero escaneo, que no es tan infrecuente) y pegarlo en un procesador de textos? Habrás comprobado que se inserta un salto de línea al final de cada línea original, ¿verdad?

No es mucho problema cuando hablamos de un párrafo breve, pero ¿y si necesitamos copiar y pegar el contenido de varias páginas? Una pesadilla, como decía: la forma en que se pega el texto nos obliga a la tediosa tarea ir línea por línea arreglándolo para que esté legible y presentable.

Las versiones más modernas de Word incluyen la función de exportar de PDF a DOCX, pero si usas una versión más antigua o una alternativa open source, este truco te será más útil

Es cierto que hay herramientas y servicios online (como RemoveLinebreaks) que pueden ayudarnos a solventar este problema, pero se agradecería poder hacerlo directamente desde Word (o cualquier otro software similar que uses para trabajar rutinariamente con textos).

La cuestión es que sí existe un truco que lo permite, y una investigadora universitaria de Historia llamada Alice Hicklin ha cosechado un gran éxito en Twitter desvelándolo:

«Si pasa mucho tiempo copiando texto de archivos PDF a Word como yo, espero que este consejo pueda ser útil. Si el PDF termina dividido en muchas líneas, no es necesario que lo arregle manualmente. Simplemente vaya a Buscar y Reemplazar, escriba ^p en buscar y un espacio en reemplazar».

Puedes abrir el diálogo de ‘Buscar y Reemplazar’ usando el atajo de teclado Control L en MS Word

Ojo, si por defecto usas la separación automática entre párrafos, puedes encontrarte con que el texto que acabas de pegar en Word con este truco, al copiarlo posteriormente en otra aplicación, sencillamente termine fusionado en un único y enorme párrafo. Para evitar esto, la opción más recomendable es volver a hacer uso del cuadro de Buscar y Reemplazar, poniendo ‘^p’ en el campo de búsqueda y ‘^p^p’ en el campo de ‘Reemplazar todo’. Esto creará un espacio manual que sobrevivirá al proceso de cortar y pegar.

Diferencia entre ‘salto de línea’ y ‘marca de párrafo’

Técnicamente, ‘^p‘ es lo que conocemos como «marca de párrafo», mientras que para buscar y reemplazar saltos de línea propiamente dichos deberíamos utilizar la combinación ‘^l en el campo de ‘Reemplazar’. El primero es el resultado de pulsar ‘Enter’, y el segundo de pulsar ‘Mayúsc Enter‘.

Cuatro herramientas gratuitas para extraer imágenes y texto de los archivos PDF

En Genbeta

Cuatro herramientas gratuitas para extraer imágenes y texto de los archivos PDF

Esto es posible gracias a que Microsoft Word —al igual que otros procesadores de texto— nos permite buscar no sólo texto, sino también caracteres especiales no imprimibles (aunque sí visualizables si así lo deseamos: en’ Archivo > Opciones > Presentación’ podemos activar la visualización de las marcas de párrafo, que se mostrarán con este símbolo: ¶).

¿Y si sigo teniendo problemas con el formato de texto aun usando la exportación desde Word?

Si dispones de alguna de las versiones más actualizadas de Word, es posible que, sencillamente, quieras ignorar todo lo anterior y recurrir a la opción (a priori más rápida) de abrir un PDF con Word y guardarlo en formato *.docx. Pero algunos PDFs siguen dando problemas aun de este modo, por lo que podemos recurrir a los que más saben de convertir PDFs: Adobe. Advertimos, sin embargo, que este truco no puede repetirse muchas veces, y es para casos muy puntuales.

Así, deberás abrir el PDF con la versión gratuita de Adobe Acrobat que posiblemente tengas ya instalada en tu PC. En la barra lateral, verás que una de las primeras opciones es la de ‘Export PDF’, dándote la opción por defecto de convertirlo a formato DOCX. Si pulsas en el botón de ‘Convertir’, se te desplegará una página en la que se te recuerda que esta opción es, en realidad, de pago, y te mostrará las posibles opciones de suscripción…

Screenshot 193

…pero la primera de dichas opciones también cuenta con una opción de prueba gratuita de una semana. Recuerda, claro está, cancelar el pago antes de que transcurra ese plazo, y ya está: tienes 7 días para trabajar con tus PDFs rebeldes. Si la seleccionas (tendrás que dar tus datos de pago) y reinicias Adobe Acrobat, se instalarán las funciones premium y podrás usar finalmente la función de conversión.

Como puedes ver debajo, el PDF convertido de esta manera (izquierda) conserva mejor el formato (tipografías, alineación…) del texto que el convertido desde Word (derecha):

Screenshot 194

Una versión anterior de este artículo fue publicada en 2022.


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por
Marcos Merino

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GitHub desvela los lenguajes que más han crecido: Python sólo es el noveno de la lista

GitHub desvela los lenguajes que más han crecido: Python sólo es el noveno de la lista

Como cada año desde hace ya una década, la plataforma de desarrollo colaborativo GitHub publicó recientemente su ‘Octoverse 2022’, un informe sobre el estado actual del software de código abierto y el ecosistema que lo rodea. Teniendo en cuenta que GitHub alberga a 94 millones de desarrolladores, y que más del 90% de las empresas del ranking Fortune 100 están presentes en la plataforma, las conclusiones que arroja cada edición del Octoverse no carece precisamente de relevancia.

Y este 2022, uno de los datos más interesantes fuera posiblemente el del ritmo de crecimiento de los diferentes lenguajes entre 2021 y 2022; el ‘TOP 10’ que nos permite elaborar es el siguiente:

  1. HCL
  2. Rust
  3. Typescript
  4. Lua
  5. Go
  6. Shell
  7. Makefile
  8. Kotlin
  9. Python

El informe destaca que «Rust experimentó un aumento de más del 50% en su comunidad, impulsado en parte por su seguridad y fiabilidad», mientras que Python «continuó experimentando un crecimiento en su uso en GitHub con un aumento interanual del 22.5%, impulsado, en parte, por su utilidad en la ciencia de datos y el aprendizaje automático».

Según GitHub, Lua crece gracias a su creciente popularidad en dos campos totalmente diferentes: el desarrollo de juegos y las aplicaciones IoT, mientras que atribuyen el crecimiento de Go a ser una de las opciones favoritas para proyectos basados en contenedores en la nube (Docker, Kubernetes, etc.).

Este es el curso gratis que usan en Google para aprender el lenguaje Rust. Tú también puedes hacerlo libremente

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Si estuviéramos teniendo en cuenta únicamente la popularidad, y no el crecimiento en su uso, sólo veríamos tres de los 10 lenguajes anteriores en el subsiguiente ranking: Python (2), Typescript (4) y Shell (8); el liderazgo recaería, por supuesto, en JavaScript.

Top 10

Vía GitHub

Ese HCL y esos ‘makefiles’ de los que usted me habla

Ahí lo tienes: HCL encabezando el listado. Pero quizá te esté preguntando ahora mismo «¿Qué es ese tal ‘HCL’?».

Hashicorp Configuration Language (HCL) no es estrictamente lo que llamamos un ‘lenguaje de programación’, aunque sin duda está implicado en la labor de desarrollo del osftware: se trata de una sintaxis que podemos utilizar para detallar la configuración de una infraestructura creada mediante Terraform.

Es decir, permite automatizar la implementación de un datacenter mediante scripts, lo que lo convierte en una herramienta fundamental para DevOps profesionales.

«HCL experimentó un crecimiento significativo en el uso durante el año pasado. Esto vino impulsado por el crecimiento de la popularidad de la herramienta Terraform y las prácticas de IaC (Infrastructure as Code) para automatizar cada vez más las implementaciones».

‘Makefile’, situado en el octavo lugar, tiene un papel similar: se usa (preferentemente en sistemas Unix) para crear scripts que le indican al comando ‘make’ cómo debe compilar programas escritos en otros lenguajes (cobre todo C/C ).


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Marcos Merino

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Apple tiene un as en la manga para comerle terreno a Google: lanzar su propio buscador

Apple tiene un as en la manga para comerle terreno a Google: lanzar su propio buscador

La rivalidad entre Apple y Google es algo de lo que hemos sido testigos desde hace muchos años. Al tratarse de gigantescas empresas tecnológicas, es común que a ese nivel surjan estrategias por ambas partes para ampliar la cuota de mercado de sus productos. En el territorio de iOS y Android, la batalla es aún más ardua, y si bien esta «guerra» no ha hecho demasiado ruido desde hace tiempo, la siguiente estrategia de Apple podría recrudecer aún más el asunto.

Tal y como apuntan desde Arstechnica, se estaría librando una batalla «silenciosa» en el mercado del smartphone, y según fuentes cercanas, una de las armas de Apple sería lanzar al mercado un buscador propio para rivalizar con el de Google.

Un buscador para comerle terreno a Google

La idea de Apple de desarrollar un buscador propio no es nueva. De hecho, es algo que comenzó a valorarse hace aproximadamente una década. Sin embargo, Apple recibe una cuantía importante por establecer el buscador de Google por defecto en sus dispositivos móviles. Esta cifra asciende hasta los 12.000 millones de dólares según el Departamento de Justicia de EE.UU, por lo que lanzar al mercado un buscador propio no sería «barato» para la compañía.

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«Apple Search», que es como se le da nombre al proyecto internamente, sería una herramienta que permitiría generar «miles de millones de búsquedas» al día. Para algunos analistas, esta opción ofrecería a Apple la posibilidad de comerle terreno a Google aún no lanzando un producto tan avanzado.

La compañía daría forma a este proyecto centrándose en la privacidad, siendo una de las bazas más destacadas para promocionar su buscador frente al de Google. Apple lleva años sacando pecho de su discurso de privacidad. Ya lo demostró con la puesta en marcha de ‘App Tracking Transparency’ (ATT) como herramienta al alcance del usuario para conocer qué aplicaciones están obteniendo información en segundo plano.

Según Josh Koenig, director estratégico en Pantheon, Apple podría «tomar un bocado» de ese 92% en cuota de mercado que posee Google en las búsquedas y activando su propio buscador en más de 1.200 millones de teléfonos iPhone. Sin embargo, es una acción que Apple tendría que meditar muy bien, ya que como decíamos, obtiene una gran cantidad de ingresos por el simple hecho de dejar que Google sea el buscador por defecto en Safari.

Apple Maps, un dardo cada vez más letal

apple maps

Otra de las armas con las que Apple intentaría comerle terreno a Google es con su aplicación de mapas. Si bien Apple Maps no empezó con buen pie allá por 2012, poco a poco el servicio ha ido cogiendo tracción, añadiendo mejoras como su modo de conducción en 3D, Flyover para sobrevolar las ciudades más conocidas, o un ‘Street View’ cada vez más preciso, entre otras características.

A principios de mes también se anunció una característica para Apple Maps muy similar a lo que hace Google con Yelp para que el usuario pueda interactuar con los negocios y locales del entorno: Business Connect. De esta manera, a los usuarios les será más fácil encontrar negocios en su localidad a través de Maps.

Apple abraza el modelo de negocio basado en publicidad

Para abrazar estas propuestas sin sangrar demasiado y no perder una jugosa porción del pastel, Apple también ha ido introduciendo a sus usuarios a un modelo de negocio en el que cada vez va tomando más protagonismo su publicidad. Y es que se ha dado cuenta que este negocio es tan lucrativo que es difícil resistirse, sobre todo cuando en 2021 nos enteramos de que la compañía triplicaba sus ingresos publicitarios «poniéndole la zancadilla» a sus rivales.

Dada la importante cuota de mercado de la que dispone Apple en cuanto a dispositivos móviles, que barra para su terreno en este sentido podría significar un duro golpe para Google. Meta (Facebook) ya pagó las consecuencias tras la salida de ATT, reduciendo sus ingresos publicitarios en un 58% por tal de no permitirle a la compañía recopilar gran parte de la información de sus usuarios a través de sus aplicaciones.


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por
Antonio Vallejo

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