Elon Musk se muestra tajante con el teletrabajo. Afirma que «es una mierda» y moralmente incorrecto

Elon Musk se muestra tajante con el teletrabajo. Afirma que

Desde la situación pandémica vivida en 2020, el teletrabajo comenzó a ser una opción cada vez más real para el mundo. Sin embargo, cuando todo «volvió a comenzar», muchas de las mismas empresas que fomentaban este estilo de trabajo, empezaron a cuestionarlo y a obligar a sus trabajadores a continuar en la oficina. Si bien todavía hay grandes tecnológicas que ofrecen teletrabajo como opción a sus empleados, parece que Elon Musk tiene una opinión muy tajante respecto al tema.

En una entrevista para la CNBC, el ex-CEO de Twitter calificó el trabajo a distancia de «moralmente incorrecto» y de «una mierda», argumentando que era injusto para los trabajadores que no pueden trabajar desde casa.

Musk vuelve a cargar contra el teletrabajo

Cuando Musk compró Twitter, a nadie sorprendió que acabara prohibiendo el teletrabajo en su nueva empresa. De hecho, no se ha mostrado tímido en la forma que ha criticado esta forma de trabajo, compartiendo en público sus políticas de trabajo desde casa. En la propia entrevista, Musk alegaba que el teletrabajo era contraproducente. Estas eran algunas de las palabras que el máximo responsable de Tesla y SpaceX dedicaba al teletrabajo:

«Soy un gran creyente de que la gente es más productiva cuando está en persona. La gente debería bajarse de su maldito caballo moral con su mierda del trabajo desde casa». «Si quieres trabajar en Tesla, en SpaceX o en Twitter, tienes que venir a la oficina todos los días»

Tweet By Cnbc

En junio de 2022, Musk impuso una estricta política de «vuelta a la oficina», advirtiendo de que sus trabajadores perderían el puesto si decidían no cumplir esta regla. En Tesla los empleados necesitan estar un mínimo de 40 horas a la semana. Si bien durante la pandemia la compañía era más abierta ante este estilo de trabajo (básicamente porque no había más remedio si se quería trabajar y a la vez cumplir con el protocolo COVID), ahora las cosas han cambiado mucho.

Tras la compra de Twitter, Musk adquirió la misma postura sobre el teletrabajo que en Tesla, acompañada de miles de despidos y quedándose con solamente un cuarto de su personal. Si bien es cierto que el teletrabajo ha traído a la mesa múltiples debates sobre la productividad, está claro que la gran mayoría de los trabajadores se sienten más cómodos si lo tienen como opción. De hecho, en España se ha ampliado notablemente la oferta de puestos en remoto en múltiples sectores profesionales.

OpenAI, una espinita clavada para Elon Musk

El tema central de la entrevista tampoco era tener a Musk enfrente opinando sobre el teletrabajo. De hecho, uno de los temas de conversación más destacados en ella (y en la actualidad) ha sido sobre la inteligencia artificial y el papel de OpenAI en el sector. Musk ha repartido hacia todas las direcciones y la empresa actualmente dirigida por Sam Altman tampoco se ha quedado con las manos vacías.

Musk, quien cofundó OpenAI y acabó abandonando la empresa, carga contra ella por dejar atrás la idea original de ser una organización sin ánimo de lucro. De hecho, no cree que «sea legal» pasar de ser una organización open-source a una empresa con fin lucrativo.

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Las bases en las que se cimentó Musk a la hora de cofundar OpenAI junto a Sam Altman y otros miembros fue el hecho de crear una empresa «contraria a Google», es decir, crear una organización sin ánimo de lucro que investigue y desarrolle sobre temas relacionados con la inteligencia artificial pero sin una motivación lucrativa.

Musk admite que pensó que OpenAI no podía competir con Google Deepmind en ningún término. A día de hoy las cosas han dado un giro de 180 grados, sobre todo tras la salida de ChatGPT, el producto estrella de la firma y la principal motivación de muchas empresas hacia desarrollar herramientas con inteligencia artificial similares.

Imagen | Europa Press

Vía | CNBC

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por
Antonio Vallejo

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Está demostrado: gastar el dinero en estas cosas nos hace más felices

Está demostrado: gastar el dinero en estas cosas nos hace más felices

El dinero es, en teoría, una herramienta para obtener más felicidad, y aquí veremos la manera de conseguirla gracias a él. Como comprobaremos, no se trata de tener la casa más grande, ni el coche más rápido. Tampoco es cuestión de ser inmensamente rico. Por eso, hoy vamos a ver en qué hay que gastar el dinero para que nos proporcione la mayor satisfacción posible.

Y como siempre, lo haremos basándonos en evidencia contrastada.

Así, aunque no tengamos la misma cuenta corriente que Bill Gates o Jeff Bezos, podremos competir en satisfacción vital y es que, quien no se consuela, es porque no quiere.

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En qué hay que gastar el dinero (y cómo) para obtener una mayor felicidad

El viejo proverbio dice que el dinero no da la felicidad y Woody Allen dijo que era verdad, pero que proporcionaba una sensación tan parecida, que hacía falta un verdadero experto para diferenciarla.

No seamos inocentes, los economistas siempre hemos sabido que, como pasa con muchos refranes, este no es del todo cierto y el dinero sí es capaz de comprar la dicha. Todo depende de cómo se emplea y en qué.

Por eso, los estudios son claros y hay, al menos, 6 cosas en las que usar nuestros ahorros para que nos calienten un poco por dentro con algo de alegría. Son estas.

1. Gastar en experiencias y no en productos

Familia Viajando y sonriendo, está en un aeropuerto y son un matrimonio y su hija pequeña

Se ha demostrado que comprar nos proporciona un pequeño subidón de dopamina que mejora, momentáneamente, nuestro ánimo. El problema es que, en la mayoría de ocasiones, esa sensación es muy breve y a la larga es peor, ya que después hay un bajón y tenemos que repetir el proceso para conseguir una nueva «dosis» fugaz, entrando en un ciclo de compras compulsivas.

A causa de esto, adquirimos otro trasto que languidecerá en el armario, perjudicamos a nuestra economía doméstica y regresamos a una casilla aún más atrasada, económicamente hablando, que aquella en la que estábamos al principio.

Sonja Lyubomirsky es profesora de psicología en la Universidad de California y en su libro: The Myths of Happiness: What Should Make You Happy, But Doesn’t, deja clara la enorme evidencia que hay a favor de gastar en experiencias y no en objetos materiales, si es que queremos ser más felices.

Cito textualmente:

Muchas experiencias, como las excursiones con amigos o las noches de juego en familia, son prácticamente gratuitas. Y muchas otras: viajes por carretera, cenas y vino, torneos deportivos, clases de cocina o conciertos de música, cuestan dinero… En resumen, la investigación sobre la superioridad de las experiencias respecto a las posesiones es enormemente persuasiva, y todos nosotros, pero especialmente los que tenemos presupuestos exiguos, haríamos bien en aplicar sus recomendaciones.

Sin embargo, no es cuestión de dejar de lado las posesiones materiales. También se ha demostrado que comprar cosas aumenta nuestra felicidad, siempre que las convirtamos en experiencias o nos sirvan para tenerlas.

Por ejemplo, si compramos un ordenador, que sea para aprender online o desarrollar nuestra pasión por la escritura, el gaming o el diseño. Y si adquirimos un coche nuevo, que sea para que nos permita hacer más viajes de manera más cómoda.

Cuando es así, compraremos objetos, pero también estaremos más satisfechos.

2. Gastar el dinero en cosas que te aporten tiempo

Chica sosteniendo un Reloj despertador antiguo, como símbolo del tiempo

Otro gasto inteligente que aumentará nuestra felicidad es aquello que nos proporcione más tiempo libre. Al fin y al cabo, esa es la pertenencia más valiosa posible en sentido económico, ya que el tiempo tiene la escasez más poderosa. En esencia, siempre es posible hacer más dinero, pero es imposible comprar más tiempo cuando este se acaba.

Elizabeth Dunn y Michael Norton son dos científicos de la conducta que han recogido una enorme cantidad de estudios de vanguardia sobre cómo gastar de manera inteligente, volcando sus descubrimientos en obras como: Happy Money: The Science of Smarter Spending.

Allí se puede ver que los datos son claros, todo lo que gastemos en obtener más tiempo nos dará más felicidad. Por ejemplo, contratar a alguien para que limpie la casa, y nos libere esas mañanas de sábado, nos hará mucho más dichosos que un nuevo iPhone.

3. Gastar en los demás

En ciertos experimentos, también comentados por Dunn y Norton, los sujetos recibían un dinero al principio del día para que lo gastaran como quisieran. No eran grandes cantidades, entre 5 y 20 euros más o menos.

La cuestión es que ese dinero no marcaba una gran diferencia en el estado de ánimo al final del día, dando igual si lo ahorraban o si se compraban algo. Excepto en un caso, cuando lo usaban para comprar algo a otra persona o compartían lo adquirido con otros, como unos donuts o algo así.

Eso también da cuenta de que no es necesario gastar mucho en los demás para obtener ese efecto y el hecho de que la experiencia de ayudar, o provocar una emoción positiva en otro, tenían un mayor efecto en la felicidad.

4. Pensar en varios gastos pequeños y no en uno grande

Dos personas tomando café vistas desde arriba, solo se ven las manos y las tazas, son un hombre y una mujer

Otra de las conclusiones más interesantes es el hecho de que, según otros datos de las fuentes citadas, se obtiene más satisfacción gastando en varios pequeños placeres a lo largo del tiempo (como tu café preferido, un libro, una entrada para el cine…), que en un gran gasto, como comprarte el último ordenador de moda.

El motivo es un fenómeno que ya ha salido alguna vez cuando hemos hablado de psicología del dinero: la adaptación hedonista. Es decir, la capacidad innata que tenemos las personas de que todo lo bueno nos parezca poco enseguida.

De esta manera, varios placeres diversos a lo largo del tiempo, aunque sean pequeños, nos van manteniendo el ánimo elevado con esas pequeñas subidas de dopamina. Sin embargo, el brillo de ese nuevo coche se diluye pronto, como ocurre con todo y, al ser un gran gasto, nos deja sin posibilidad económica de permitirnos mucho más.

Un detalle interesante es que este fenómeno se cumple para todos los niveles económicos.

5. Gastar en algo que no vas a conseguir inmediatamente

Yo nací en un pueblo pequeño y, cuando era chaval, mi ventana al exterior eran ciertas compras por correo postal a una tienda barcelonesa, dedicada a mis aficiones de ratón de biblioteca. Cada pedido tardaba semanas entre que recibieran mi carta, prepararan el envío y el paquete llegara hasta mí.

Aún puedo sentir la emoción de ir con la llave del apartado de correos de mi padre, a ver si tenía aviso de llegada. Lo recuerdo con mucho cariño y la ciencia es clara: la anticipación por algo nos hace más felices incluso que conseguirlo.

Gran parte de la dicha está en la persecución y la espera y, de hecho, el pico de dopamina más elevado se produce justo antes de poner nuestras manos por fin en eso que deseábamos.

Curiosamente, los experimentos con ratas concluyen lo mismo, algo que no sé en qué lugar nos deja a nosotros o a las ratas.

Moraleja para lo que nos interesa: gastemos hoy, pero esperemos para obtener lo comprado o, mejor aún, combinemos varios consejos. Gastemos en un viaje, por ejemplo, que es una experiencia. La anticipación por dicho viaje hasta que llegue multiplicará la felicidad que sentiremos antes y durante.

6. Gastar en las emociones fundamentales que nos hacen felices

Siluetas de tres personas felices saltando con el sol a la espalda

La psicología ha concluido que 3 de las cosas más importantes que necesitamos para ser felices son:

  • Autonomía (o independencia).
  • Competencia en nuestras actividades. Es decir, sentir que somos buenos en lo que hacemos.
  • Estar conectados a los demás.

Por eso, todo lo que gastemos en conseguir esas tres emociones fundamentales de autonomía, competencia y conexión nos hará más felices.

Aprender sobre aquello a lo que nos dedicamos o los hobbies que nos gustan, como hacer surf, ajedrez o lo que a cada uno le agrade, siempre nos reportará más satisfacción. Del mismo modo, cualquier gasto encaminado a socializar y establecer lazos (conciertos, cenas, actividades grupales, etc) así como lo que nos proporcione independencia (como una bicicleta para llegar mejor a los sitios o, sí, por supuesto, una casa, o al menos algo para hacer sentir como nuestra la habitación que compartimos), hará de nosotros personas más contentas y satisfechas.

No nos engañemos, muchas nociones sobre dinero y felicidad que nos han inculcado son fallidas o no se han explicado bien. Puede que un día hablemos más a fondo, pero sí, claro que el dinero da la felicidad.

La independencia económica es fundamental para sentirnos completos, pero es cierta una cosa. Independientemente del tamaño del gasto, hacerlo en estas 6 cosas que hemos visto aumenta nuestro bienestar psicológico.


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por
José Andrés García

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Cómo se debería elegir una carrera para no acabar arrepentido

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Queda poco para las pruebas de acceso a la universidad (EBAU, EvAU o selectividad para los más antiguos del lugar) y una vez superado dicho escollo cientos de miles de alumnos tendrán que enfrentarse a una de las decisiones más trascendentales de la vida: elegir carrera universitaria.

El principal problema de una elección errónea es el coste de la oportunidad, ya que los años perdidos no se recuperan. Pero además mucha gente sigue adelante porque no sabe que el tiempo perdido es un coste hundido y continua arrastrándose por una vida profesional insatisfactoria. Lo ideal es hacer una elección razonada para evitar arrepentimientos.

No centrarse solo en «lo que gusta»

Vivimos en una sociedad en la que se potencia mucho el «haz lo que te gusta». Y esto lleva a desempeños profesionales que en principio deberían ser muy satisfactorios pero en realidad no lo son tanto. Porque en la vida no se es feliz únicamente por un trabajo que guste sino que existen otras variables, como la estabilidad, el dinero o la salud.

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Un ámbito que entre dentro de «lo que gusta» pero que únicamente proporciona contratos temporales y salarios ridículos desmoraliza y muy rápido. Por tanto solo recomendaría esta vía a quien venga de una familia acomodada que sabe que tiene una red de seguridad grande para reinventarse o simplemente vivir de otras fuentes de ingresos.

Ojo que existen también carreras «que gustan» con buenas salidas laborales pero también insatisfactorias en el ámbito personal: por ejemplo hay empleos que en los que se trabajan largas jornadas o con guardias y esto a mucha gente le impide llevar una vida cómoda.

Tampoco ir a por la carrera que más dinero paga

La opción contraria es ir a por la carrera con mayores salidas laborales, pero tampoco es la mejor idea. Algo que no satisface individualmente es muy duro de sobrellevar. Y el trabajo es algo que se hace muchas horas al año.

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Por tanto elegir solo por el dinero no es la mejor de las ideas. Máxime cuando el ranking cambia radicalmente en no tanto tiempo. Un ejemplo es la moda de hacer Fisioterapia a finales de los años 90, porque se suponía que había mucha demanda. Fue tal la moda que era la nota de corte más alta en muchas Universidades. Y sin embargo en las últimas encuestas de inserción laboral de universitarios daban unos sueldos ridículos, de los más bajos.

Buscar un equilibrio

La solución a este dilema es fácil de explicar pero difícil de implementar, como casi todo lo importante en la vida. La elección de carrera debería ser una combinación de cuatro cosas: algo que sea agradable de hacer, algo en lo que se sea bueno, algo que cuente con cierta demanda de la sociedad y algo que permita llevar el estilo de vida que queremos. Si logramos conjugar las tres cosas la elección será buena: proporcionará satisfacción, seremos valorados como profesionales, se pagará bien y podremos llevar la vida que queremos.

Digo que es más fácil de explicar que implementar porque a los 17-18 años no está claro todo lo que sabemos hacer bien y tampoco si realmente algo nos gusta por el rimbombante nombre de una carrera. Lo de la demanda de la sociedad se puede estudiar, pero claro, esas cosas cambian como hemos visto con Fisioterapia. Saber el estilo de vida que permite llevar una carrera no es fácil, pero hay que plantearse si trabajar muchas horas es agradable, si trabajar al aire libre o dentro de una oficina, si queremos tener guardias, jornadas rígidas o flexibles o si se quiere viajar. Todo esto es complicado de saber, pero hay sectores (funcionarios, sanidad, etc.) donde las condiciones se saben indagando un poco.

Al final hay que tener claro que si la decisión ha sido errónea lo mejor es hacer un cambio y no obcecarse en una elección que se hizo cuando todavía se era muy joven. Esta flexibilidad es, además, muy útil en otros aspectos de la vida.


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por
Alejandro Nieto González

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Ahorrar siempre viene bien pero cómo (plan de pensiones, fondo de inversión, etc) depende de tu renta: te explicamos por qué

Ahorrar siempre viene bien pero cómo (plan de pensiones, fondo de inversión, etc) depende de tu renta: te explicamos por qué

El ahorro, sin duda, constituye el pilar central de nuestras finanzas personales, y sus beneficios se extienden mucho más allá de la seguridad y estabilidad económica que proporciona. Contar con ahorros nos brinda una tranquilidad invaluable al estar preparados para enfrentar situaciones imprevistas y emergencias financieras, como gastos médicos imprevistos, reparaciones inesperadas de automóviles o incluso la pérdida de empleo. Además de evitar un endeudamiento excesivo, el ahorro nos otorga la confianza de tener recursos disponibles para afrontar cualquier eventualidad que pueda surgir en nuestra vida.

Pero lo más fascinante es que el ahorro nos permite capitalizarnos a lo largo de los años, y esto se materializa a través de la inversión de nuestros recursos. Los fondos ahorrados pueden ser destinados a diversas formas de inversión, como acciones, bonos, bienes raíces y otros instrumentos financieros. Al tener ahorros, tenemos la capacidad de aprovechar oportunidades de inversión que no solo aumenten nuestro patrimonio, sino que también generen ingresos adicionales.

Un punto especialmente relevante es la diferencia en la fiscalidad entre las rentas del trabajo y las rentas de ahorro. En este sentido, es importante destacar que los tipos impositivos para las rentas de ahorro suelen ser inferiores a los aplicados a las rentas del trabajo en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). De hecho, en la actualidad, existe una diferencia de veinte puntos porcentuales entre los tipos marginales superiores para las rentas del trabajo y las rentas de ahorro en España.

Mientras que el marginal superior en las rentas del trabajo (más de 300.000 euros) alcanza el 47%, para las rentas de ahorro (más de 200.000 euros) se sitúa en el 27%. Esta disparidad impositiva proporciona un incentivo adicional para aquellos que optan por invertir y obtener rendimientos a través del ahorro.

¿Cómo ahorrar?

Ahora bien, la pregunta clave es cómo es preferible ahorrar. En este punto, entran en juego dos productos básicos que ofrecen opciones específicas según el nivel de renta: los fondos de inversión y los planes de pensiones.

Los fondos de inversión, por un lado, son vehículos de inversión colectiva que permiten a los inversores participar en una cartera diversificada de activos financieros. Estos instrumentos brindan la oportunidad de invertir incluso con cantidades pequeñas y obtener una mayor diversificación en comparación con la inversión individual. Su mejor ventaja es que al traspasar un fondo a otro, no pasamos por el fisco, ya que están exentos de tributación, por lo que diferimos la fiscalidad hasta el momento de su reembolso.

Por otro lado, nos encontramos con los planes de pensiones, que están específicamente diseñados para el ahorro a largo plazo y la preparación de la jubilación. Estos planes permiten a los individuos acumular fondos durante su vida laboral para complementar su pensión de jubilación y asegurar un nivel de vida adecuado en esta etapa crucial de la vida. Los planes de pensiones ofrecen la ventaja adicional de contar con beneficios fiscales, ya que las aportaciones realizadas pueden reducir la base imponible en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Esto implica que los individuos pueden disfrutar de un ahorro fiscal significativo en el año en que realizan las aportaciones, lo que potencia el crecimiento de sus ahorros a largo plazo.

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Actualmente, y con efectos de 1 de enero de 2023, el total de las aportaciones y contribuciones empresariales anuales máximas a los planes de pensiones regulados no podrá exceder de 1.500 euros. Un límite que se incrementa en 8.500 euros anuales, siempre que tal incremento provenga de contribuciones empresariales, o de aportaciones del trabajador al mismo instrumento de previsión social, es decir, a un plan de pensión de empleo (PPE). En total, 10.000 euros para deducir en la base imponible en la declaración de la renta.

Y si la renta es baja…

Es importante reconocer que no todos pueden aprovechar plenamente estas ventajas fiscales asociadas con los planes de pensiones. Las personas con ingresos bajos o aquellas que se enfrentan a dificultades para cubrir sus necesidades económicas básicas pueden encontrar limitaciones en la utilización efectiva de los beneficios fiscales de los planes de pensiones. En estas circunstancias, puede ser más apropiado priorizar otras necesidades financieras más inmediatas y urgentes, como la creación de un fondo de emergencia para hacer frente a gastos imprevistos o la reducción de deudas pendientes que generan intereses.

Además, hay que tener en cuenta que las rentas bajas ya cuentan con una base imponible más reducida, lo que puede disminuir el impacto de la deducción por aportaciones a un plan de pensiones. En otras palabras, las personas con ingresos bajos pueden tener una carga impositiva insuficiente para beneficiarse plenamente de la deducción fiscal asociada a los planes de pensiones. En estos casos, es fundamental evaluar detenidamente la situación financiera individual y considerar las opciones que mejor se adapten a las necesidades y posibilidades de cada persona.

Para los supuestos de rentas bajas es preferible optimizar la liquidez si no hay posibilidad de menguar las necesidades financieras. Con la subida de tipos de interés, muchos bancos que compiten para mejorar las captaciones están revisando al alza los TAE de sus depósitos, una oportunidad de sacarle algo a la liquidez que se vaya generando.


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Ahorrar siempre viene bien pero cómo (plan de pensiones, fondo de inversión, etc) depende de tu renta: te explicamos por qué

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por
Marc Fortuño

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Cuidado con la ‘estafa triangular’: cuando tú no eres el estafado… sino el que asume las culpas del estafador

Cuidado con la 'estafa triangular': cuando tú no eres el estafado… sino el que asume las culpas del estafador

Son numerosos los casos de estafas en compraventas online, en las que alguien paga por un producto y, sencillamente, nunca llega a recibirlo (ni recupera el dinero, claro está). Pero los estafadores nunca dejan de innovar y de buscar el ‘más difícil todavía’.

Así que inventaron la ‘estafa triangular’: una estafa en la que hay un estafador, un estafado (que paga sin recibir nada a cambio) y alguien que sí recibe el producto (o el pago por un producto) que solicitó… pero también se queda con el ‘marrón’ legal de tener que dar explicaciones por un delito cometido por otra persona (el estafador).

Cuando tú eres el que compra

La Policía Nacional ha difundido recientemente en redes un vídeo en el que aborda una de las variantes de esta modalidad de estafa:

«¿Utilizas plataformas de venta online para ofertar o hacerte con productos de segunda mano?, pues cuidado, porque los ciberdelincuentes también lo hacen Se aprovechan de tu confianza para venderte productos que han sido comprados de forma ilegal.»

Advierten de dos elementos que tienen en común los anuncios de vendedores que recurren a la estafa triangular:

  • Productos a muy bajo precio: Los delincuentes ofertan productos a un valor menor a los del mercado para llamar nuestra atención.
  • Contactan contigo para que realices el pago y facilites tus datos personales para enviártelo.

En esta modalidad, tú eres el tercer eje del triángulo: el producto te llega sin problemas, pero en realidad la compra se ha realizado usando datos fraudulentos de una tarjeta de crédito por el importe real de dicho producto.

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El problema es que la compra se ha realizado a tu nombre (tú mismo le diste al estafador tus datos, ¿recuerdas?), por lo que cuando el dueño real de la cuenta denuncia la compra fraudulenta, será a ti a quien pidan cuentas (y que repongas el dinero gastado).

Mientras, el estafador (que no ha gastado nada de su bolsillo y sí ha recibido tu pago) puede seguir usando tus datos para futuros fraudes, que además de operaciones como ésta pueden incluir la apertura de cuentas bancarias o la contratación de líneas telefónicas.

Los consejos de la Policía Nacional para evitar verte en esa situación son claros:

  • Desconfía de chollos.
  • Revisa los comentarios sobre el vendedor.
  • Comprueba que la foto del artículo ofertado no esté, en realidad, sacada de alguna web.
  • Nunca realices pagos fuera de los cauces oficiales de la plataforma.
  • No envíes datos personales ni fotos de tu DNI, porque serán usados por los ciberdelincuentes en futuras estafas.

Cuando tú eres el que vende

Pero hay otras variantes de estafa que también se consideran ‘estafa triangular’. En ellas, tú eres el que oferta un producto, y el estafador usa el dinero de un tercero para pagarte la compra (y recibir tu producto)… hasta que alguien (ese tercero, el estafado) contacta contigo diciendo que ya te ingresó el dinero solicitado, pero que no le has enviado tu producto: un producto que, en realidad, no tenía nada que ver con lo que realmente ofertas (y cuya compra negoció realmente con el estafador, no contigo).

En algunos casos, lo que hacen es indicar al estafado que pague más de lo que el estafador te debe a ti… para que tú —además— le devuelvas la diferencia, supuestamente ingresada por error.

Podemos encontrar varios ejemplos de esta variante en la red, tanto en el ámbito de las operaciones de criptomonedas como en el del comercio informal a través de mensajería instantánea.

En Genbeta | Qué es el carding y cómo puedes protegerte frente a esta modalidad de estafa cada vez más frecuente


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Cuidado con la ‘estafa triangular’: cuando tú no eres el estafado… sino el que asume las culpas del estafador

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por
Marcos Merino

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