Uber Eats está en problemas en España: si no contrata ya a sus repartidores autónomos, el Ministerio de Trabajo activará la vía penal

Uber Eats está en problemas en España: si no contrata ya a sus repartidores autónomos, el Ministerio de Trabajo activará la vía penal

El Ministerio de Trabajo liderado por Yolanda Díaz ha anunciado nuevas medidas par lograr que Uber Eats contrate a sus repartidores de comida. Por ahora, esta compañía es la única gran empresa de reparto de comida que sigue operando con autónomos en España. No hay que olvidar que Glovo acabó con su modelo de falsos autónomos tras 205 millones de euros en multas y que su fundador fuera a juicio. 

El Ministerio está investigando hasta enero. Y, como recoge El País, fuentes del departamento han dicho que si Uber Eats no cambia su modelo en enero, cuando finalizará la investigación, se activará la vía penal contra la empresa como ya hicieron con Glovo, lo que involucrará al máximo responsable de la compañía, horizonte con el que Trabajo amenaza a los dirigentes de Uber Eats. Si la empresa cambiase ya el modelo, se podría desactivar esta amenaza penal. 

Uber Eats afirma que da más peso a los asalariados

Por su parte, los repartidores tienen también el derecho de impulsar esta medida si quisieran. Uber Eats, por su parte, ha declarado que cuentan con personal asalariado y autónomo y que les dan más peso a los primeros. Y que, con esto, el objetivo es acabar con el modelo de las empresas con las que compite en el mercado: Just Eat y Glovo. 

Si la empresa quiere evitar la vía penal solo tiene que tomar medidas cuanto antes y contratar a sus repartidores antes de que se emita el expediente de la investigación del Ministerio. Aunque los empleados también podrían denunciar y eso dejaría abierta la mencionada vía. 

Problemas pasados

Cabe recordar que en agosto de 2021, desde Riders x Derecho denunciaban en redes sociales que «Uber Eats está cometiendo un ERE encubierto despidiendo a muchos compañeros. Tienen que contratar directamente a los trabajadores, respetar el convenio colectivo, la antigüedad,etc». Esto se denunció frente a los Tribunales. Concretamente, fueron los sindicatos CCOO y UGT los que llevaron a cabo la demanda.

En verano de 2022, el Tribunal Supremo reabrió este caso judicial contra Uber Eats, anulando la sentencia de la Audiencia Nacional, que en su día no reconocía la legitimación activa de ambos sindicatos para impugnar el despido colectivo que llevó a cabo Uber Eats en agosto de 2021, para eludir aplicación de la “Ley Ryder” que entró en vigor hace casi un año ahora.

Imagen | Foto de Robert Anasch en Unsplash

En Genbeta | David Blay, experto en teletrabajo: por qué trabajar las mismas horas que nuestros padres si tenemos tecnología para no hacerlo


La noticia

Uber Eats está en problemas en España: si no contrata ya a sus repartidores autónomos, el Ministerio de Trabajo activará la vía penal

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Bárbara Bécares

.

A los desarrolladores de software se les fue de las manos cómo lo bautizan. Y ahora todos pagamos un ‘impuesto cognitivo’ por ello

A los desarrolladores de software se les fue de las manos cómo lo bautizan. Y ahora todos pagamos un 'impuesto cognitivo' por ello

Durante décadas, podría decirse que las ingenierías ha compartido un principio básico: los nombres importan. Es decir, que un puente, una válvula, un compuesto químico o un instrumento quirúrgico reciben nombres que dicen algo sobre su función, su forma o su propósito. Nadie espera creatividad literaria en un manual técnico: lo que se espera es claridad. Sin embargo, según el programador Salih Muhammed, en el mundo del software algo se terminó torciendo en los últimos años.

Hoy convivimos con listados de aplicaciones, librerías de desarrollo y plataformas cloud poblados de serpientes, dioses nórdicos, animales y, en general, de palabras que no significan absolutamente nada relacionado con lo que en realidad hacen.

Esta tendencia, que a muchos puede parecerle simpática o inofensiva, según Muhammed tiene un coste muy real que pagamos con atención, memoria y esfuerzo mental. Él lo califica de ‘impuesto cognitivo’. Confucio ya hablaba de ello en sus ‘Analectas’:

«Zǐ lù dijo: Si el monarca de Wèi decidiera que el maestro se convirtiera en gobernante, ¿qué llevaría el maestro a cabo primero?»

«El maestro dijo: sería necesario rectificar los nombres«.

«Zǐ lù dijo: ¿esto harías? ¡el maestro es un pedante! ¿por qué rectificarlos?»

«El maestro dijo: Porque si los nombres no están rectificados, entonces las palabras no son eficaces; si las palabras no son eficaces, entonces los asuntos no se llevan a cabo […]».

Cuando el nombre deja de ayudar

Richard Stallman, una de las figuras históricas del software libre, señalaba en una charla reciente algo que debería resultar obvio, pero que ya no lo es: las herramientas deberían tener nombres que ayuden a recordar qué hacen.

El problema no es que exista algún nombre creativo aquí o allá. El problema es que la excepción se ha convertido en norma. Hoy es habitual escuchar descripciones técnicas que suenan más a un poema surrealista que a una arquitectura informática:

«Usamos Viper [‘víbora’] para la configuración, Cobra para la línea de comandos, Melody para los WebSockets, Casbin para permisos y Asynq para las colas de trabajo».

Desde el punto de vista del oyente, esa frase exige un esfuerzo adicional inmediato: detenerse, mapear cada nombre a su función real, consultar documentación o hacer búsquedas mentales forzadas. De todos los nombres, sólo el último tiene algo que ver con su función: Asynq es una librería para procesamiento asíncrono de tareas y colas de trabajos en Go (job queue).

En otras ingenierías esto no pasaría

Imaginemos el mismo fenómeno trasladado a otros campos. Un ingeniero civil no hablaría de reforzar un edificio con el sistema «ThunderFalcon». Un cardiólogo no diría que va a implantar un ‘Butterfly X’ en lugar de un stent coronario. Y un químico no bautiza una molécula como «Steve» para que suene gracioso. 

Cualquiera que haya estudiado algo de química sabe, de hecho, que la nomenclatura de los compuestos no es algo que se deja al azar: es preferible que algo tenga un nombre largo antes de que no quede claro a qué nos estamos refiriendo.

Durante los primeros años de la informática, este mismo principio era la norma. Herramientas como ‘grep’ (global regular expression print), ‘sed’ (stream editor), ‘diff’ (difference) o ‘cat’ (concatenate) no resultaban muy líricas, pero funcionales. Los primeros lenguajes de programación también seguían esa lógica: FORTRAN, COBOL, BASIC, SQL. Incluso cuando había abreviaturas, el significado estaba ahí.

Muhammed no tiene claro cuando comenzó el problema, pero señala que la deriva se aceleró con dos fenómenos: el auge de la cultura startup y la multiplicación del software abierto en plataformas como GitHub.

Nombrar un producto de consumo con una palabra llamativa tiene sentido cuando se invierten millones en marketing y posicionamiento. ‘Google’ podía permitirse ser una palabra sin significado previo porque se convirtió en verbo a base de omnipresencia. Pero una librería técnica con unas pocas decenas o cientos de usuarios no tiene ese colchón cultural.

Aun así, muchos desarrolladores empezaron a imitar ese estilo: el resultado es un ecosistema saturado de nombres que no describen nada y que obligan a todos los demás a hacer trabajo extra: cuando alguien se encuentra con una dependencia llamada ‘libsodium’, debe detenerse y preguntarse «¿De qué va esto? ¿Criptografía? ¿Por qué ‘sodio’? ¿Es algún chiste químico?».

Ese pequeño esfuerzo mental exige sólo unos segundos, es cierto, pero en un proyecto moderno, con decenas o cientos de dependencias, esos segundos se multiplican. A lo largo de una carrera profesional, conlleva montañas de esfuerzo mental que no se dedica a resolver problemas reales, sino a descifrar etiquetas arbitrarias.

El otro punto de vista

En los foros de HackerNews, sin embargo, no todo el mundo acepta que haya habido una ‘edad dorada’ de buenos nombres que luego se perdió. De hecho, una de las respuestas más votadas lo resume con una frase demoledora: 

«A los desarrolladores no ‘se nos fue de las manos’, nunca lo tuvimos entre manos y punto».

Una de las primeras reacciones del foro es desmontar la idealización de los nombres ‘clásicos’ de Unix y del software temprano. Se mencionan ejemplos como:

  • GNU, un acrónimo recursivo (es decir, que se incluye a sí mismo:»GNU’s Not Unix»).
  • awk, iniciales de apellidos (por sus creadores Aho, Weinberger y Kernighan).
  • dd, quizá el caso más extremo: nadie parece ponerse de acuerdo sobre qué significa realmente.

Otros reconocen que no todos on nombres que carezcan del todo de sentido. pero que muchos solo funcionan dentro de un contexto histórico y cultural muy específico… y que si no lo conoces, el nombre deja de ser una pista y se convierte en un jeroglífico. El caso de la app ‘Bison’ (Bisonte) resulta paradigmático: es la versión GNU de Yacc (‘Yet Another Compiler-Compiler’), que suena igual que ‘yak’ (un animal emparentado con el bisonte).

Familiaridad y claridad no son lo mismo

Una idea que se repite en el debate es que la sensación de algo sea un ‘buen nombre’ suele ser retrospectiva: cuando una herramienta se usa durante años, su nombre se vuelve transparente por pura costumbre, no porque sea intrínsecamente bueno.

Muchos participantes admiten sin pudor que usan aplicaciones de las antes mencionadas a diario sin recordar ya —o sin haber sabido nunca— qué significan esas siglas: así, el nombre deja de ser semántico y pasa a ser un simple identificador arbitrario, como lo sería cualquier palabra inventada.

Desde esta perspectiva, el problema no es tanto el nombre como el volumen: hoy el número de herramientas, librerías y frameworks ha explotado; hay miles de proyectos nuevos cada año, y la carga cognitiva no proviene de que un nombre sea raro, sino de que hay demasiados nombres que aprender.

Antes, una persona podía conocer ‘todos’ los nombres relevantes del ecosistema Unix. Hoy eso es imposible (y también hay muchos más ecosistemas)

Marketing, buscabilidad y SEO

Otro argumento recurrente es práctico: el nombre tiene que ser único y fácil de encontrar. En un mundo dominado por buscadores (y ahora también por modelos de lenguaje), llamar a tu proyecto ‘http-client‘ puede que resulte descriptivo, pero es una opción pésima cuando pretendes que el usuario busque documentación sobre el mismo.

Esto no justifica el uso de nombres completamente arbitrarios, claro… pero explica por qué muchos desarrolladores buscan palabras distintivas, incluso a costa de claridad inmediata.

¿Entonces no hay problema?

No exactamente. Aunque muchos participantes consideran exagerada la queja original, también hay un consenso implícito: nombrar cosas es difícil, y hacerlo bien es raro.

Algunos comentarios rescatan un punto intermedio muy interesante: los nombres funcionan mejor cuando hay una relación, aunque sea metafórica, con lo que hace la herramienta. Bison funciona porque es “GNU Yacc”; sodium porque viene de NaCl; grep porque remite a una acción concreta dentro de ed.

El problema surge cuando la relación desaparece por completo y el nombre se convierte en una ocurrencia privada sin anclaje compartido.

Imagen | Marcos Merino mediante IA

En Xataka | Los números de versiones son un disparate: por qué unas aplicaciones van por la 1.0 y otras por la 100.0


La noticia

A los desarrolladores de software se les fue de las manos cómo lo bautizan. Y ahora todos pagamos un ‘impuesto cognitivo’ por ello

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Marcos Merino

.

Antes de declararle la guerra a Linux en los 90, Microsoft llegó a ser el mayor distribuidor de Unix

Antes de declararle la guerra a Linux en los 90, Microsoft llegó a ser el mayor distribuidor de Unix

Si hay un producto de Microsoft que aupó a la empresa de Bill Gates y Paul Allen al éxito absoluto y a marcar un hito en la historia de la informática, ese es Windows. La hegemonía de Windows frente a otros sistemas operativos de escritorio es brutal, como podemos ver en esta animación. Sin embargo, los inicios nunca son fáciles y los de Microsoft no son una excepción.

Porque ese dominio absoluto al que Windows no tiene acostumbradas aunque largo, no es eterno: los 80 fueron años de heterogeneidad donde MS-DOS constituyó el motor de cambio hacia los SO de Microsoft. A partir de ahí, Windows nació en el 85 para auparse con Windows 3.x y ya dominar el panorama antes del cambio de milenio.

Aquellos locos 90. La década en la que Windows se llevó el gato al agua fueron los 90, con Windows 95 y Windows 98 partiendo la pana. Curiosamente, esa década fue también donde comenzamos a conocer las mieles del software libre: Linux era la punta de lanza del código abierto. Y también el heredero de algo que  Microsoft conocía muy bien

Unix, Xenix y Linux, tres caras de un prisma que cambió la informática

Microsoft se enfrentaba a un nuevo enemigo diferente al resto y allí conocimos los ‘Halloween Documents‘ donde se destapó los miedos de la empresa de Gates y Allen y sus artimañas para lograrlo, esencialmente sembrando el miedo, la intertcdumbre y la duda. La noticia alcanzó notoriedad en tanto en cuanto Microsoft se vio obligada a confirmar la autenticidad de esos documentos tras la cobertura del New York Times.

Además de desacreditar la creación de Linus Torvalds, en aquellos documentos que vieron la luz a finales de los 90 y principios de los 2000 Microsoft hablaba sin filtros del miedo que les infundaba, con declaraciones como ‘La calidad del software comercial puede verse alcanzada o superada por proyectos de ‘código abierto’ o ‘Linux es una versión de UNIX que representa lo mejor en su clase, con credibilidad a largo plazo que supera a muchos otros sistemas operativos competitivos’ o ‘La mayoría de las aplicaciones necesarias ya están disponibles de forma gratuita’. 

En pocas palabras: Linux tenía calidad y aplicaciones suficientes como para rivalizar con el software comercial como el suyo.Quién mejor que ellos para saber de su calidad cuando su core lo conocían muy bien. 

De hecho, Linux, Unix y Xenix son algo así como el hijo rebelde, el padre y el tío rico de una misma familia. Allá por los 60 en los laboratorios Bell Labs de AT&T nacía Unix, un sistema operativo completo y revolucionario en tanto en cuanto usa conceptos que hoy en día siguen vivitos y coleando, como la jerarquía de archivos o la capacidad multiusuario. Eso sí, era un sistema operativo propietario y caro, pero robusto y potente.

Hablábamos antes de los inicios de Microsoft, mencionando MS-Dos como antesala de su exitoso Windows. Pero antes, Paul Allen y Bill Gates lo intentaron con Xenix, una adaptación a partir de una licencia de Unix de AT&T que compraron a finales de los 70. Es decir, no empezaron desde cero: tomaron ese Unix original y lo modificaron para que funcionara en esos ordenadores personales primigenios, llegando a convertirse en la variante más común de Unix

La clave está en que después, la licencia de Xenix la vendían a los principales fabricantes de la época, como IBM o Santa Cruz Operation. Este último acabaría quedándose con Xenix, cuando Microsoft perdió el interés y se centró en MS-Dos. La distribución Unix de Microsoft que reinó antes de Linux es hoy un SO extinto.

Pasan las décadas, llegamos a los 90 y nos encontramos con un joven Linus Torvald que quería usar Unix pero no podía pagar la licencia. Así que decidió hacerse su versión desde cero a partir de su kernel. Ese primer Linux es un clon funcional que no tiene una sola línea de código de Unix, aunque se comporte prácticamente igual. Es la evolución natural, gratis y colaborativa, de Unix.

En Genbeta | Si el PC en el que venías usando Windows 10 no admite Windows 11, no necesitas comprar uno nuevo. Así puedes instalarle Linux

En Genbeta | Quizá a Linux lo que le faltaba es una distro muy fácil de usar por cualquiera: ZorinOS ha conseguido 100.000 descargas en 48h con esa premisa

Portada | Wikipedia y Global Panorama


La noticia

Antes de declararle la guerra a Linux en los 90, Microsoft llegó a ser el mayor distribuidor de Unix

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Eva R. de Luis

.

Este es Google Maps de todos los edificios del planeta: un único e impresionante mapa con 2.750 millones de estructuras en 3D

Este es Google Maps de todos los edificios del planeta: un único e impresionante mapa con 2.750 millones de estructuras en 3D

Pocos formatos dan tanta información como los mapas y no solo hablamos de territorios y fronteras (que también). Así, sirven para desgranar la historia de los territorios con fantásticos proyectos como la web de David Rumsey,  OldMaps Online o time-travel.app. Si hablamos de dónde viven los millonarios, podemos descubrir algo: la mayoría se concentran en pocos lugares, aunque hayan nacido diseminados por todo el planeta. Pues bien, si te gusta la arquitectura y la antropología, este mapa es una joya.

Porque un equipo de investigadores de la Universidad Técnica de Munich (TUM) se ha tomado la molestia de recopilar imágenes satelitales desde 2019 para montar un exhaustivo mapamundi en alta resolución con todas las construcciones del planeta. Este mapa una prueba clara de dónde vive la gente y cómo crecen y se extienden sus edificios a lo largo y ancho de los continentes.

El mapa pone sobre la mesa un nuevo indicador de condiciones de vida, necesidades y urbanismo

Captura De Pantalla 2025 12 12 A Las 15 32 00

Este mapamundi llega con la investigación ‘Earth System Science Data’, que la profesora Xiaoxiang Zhu y su equipo llevan desempeñando años. Como explica la responsable del proyecto, esto es más que un mero mapa que ronda las 2.750 millones de construcciones, sino que también ofrece información sobre cómo son las condiciones de vida

Ya existían proyectos similares en cuanto al objetivo, pero como mucho habían logrado recopilar «solo» 1.700 millones de estructuras Con GlobalBuildingAtlas han subido de nivel tanto en cifra como en resolución (30 veces mayor). Para su conformación han combinado datos de múltiples satélites y procesados mediante algoritmos capaces de distinguir entre árboles, carreteras, relieve y por supuesto, edificios. Así, cada edificio aparece representado en un modelo de 3 por 3 metros, con suficiente nivel de detalle como para poder estimar altura, volumen y relación espacial con el contorno.

Para llevar a cabo este impresionante mapa se han salido del modus operandi habitual, donde había gran cantidad de imágenes satelitales de zonas desarrolladas mientras que otras localizaciones como África, Sudamérica y el sudeste asiático estaban escasamente cartografiados. Aquí entraron en acción sus algoritmos para rellenar agujeros y corregir sesgos. El resultado es impresionante desde un punto de vista comparativo: Soria con Madrid o los rascacielos de Nueva York frente a Namibia.

Captura De Pantalla 2025 12 12 A Las 15 30 38

El mapa en cuestión se llama GlobalBuildingAtlas y es público, de modo que cualquiera puede explorarlo, hacer zoom, elegir mapas con diferentes cartografías como la de Google Maps u OpenStreetMaps, seleccionar ciudades de una lista o directamente, escribir la dirección por remota que sea (para el ejemplo que hay más arriba he buscado la plaza del Castillo de Pamplona). En cuanto a la forma de mostrar las edificaciones, hay dos opciones. Una es en volumen y otra es LoD1, esta última alcanza el 97% de la cobertura y consta de formas tridimensionales simplificadas que capturan la geometría y elevación de cada estructura.

Más allá de ver formas y reconocerlas, lo más llamativo es poder observar la actividad humana. Zhu detalla que ‘la información 3D de los edificios ofrece una imagen mucho más precisa de la urbanización y la pobreza que los mapas 2D tradicionales‘. De hecho, la docente habla de ‘volumen de edificios per cápita‘ como nuevo indicador global, es decir, la masa edificada total en relación con la población. Una forma indirecta de evidenciar desigualdades sociales y económicas. 

Así, las zonas más ricas suelen contar con un mayor volumen de edificios por persona, con calles anchas y edificios anchos. Por el contrario, las zonas más humildes son justo al contrario. Y de este modo, que los gobernantes puedan actuar. Como sintetiza Zhu: 

‘Los datos 3D del GlobalBuildingAtlas proporcionan una base precisa para planificar y supervisar el desarrollo urbano (…) permiten a las ciudades adoptar medidas específicas para crear condiciones de vida inclusivas y equitativas.’

O esa al menos es la teoría. Considerando además que para 2050 el 70% de las personas vivirán en ciudades, esta información va más allá de apuntar la desigualdad: es una información valiosísima a la hora de dimensionar la demanda energética y las emisiones, en tanto en cuanto aproximadamente el 40% de estas a escala global proceden de los edificios

Aunque el mapa está disponible online, cualquiera puede descargar los datos y el código desde GitHub para profundizar o adaptarlo a sus necesidades.

En Genbeta | Google Maps es más que una app para no perderse. Hay quienes la usan para revivir un bonito recuerdo de sus abuelos

En Genbeta | Este Google Maps de los millonarios muestra dónde nacieron y dónde viven las mayores fortunas del mundo

Portada | Global Building Atlas


La noticia

Este es Google Maps de todos los edificios del planeta: un único e impresionante mapa con 2.750 millones de estructuras en 3D

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Eva R. de Luis

.

Este nuevo permiso afecta a cientos de miles de padres a partir de enero de 2026: dos semanas extra si cumplen los requisitos

Este nuevo permiso afecta a cientos de miles de padres a partir de enero de 2026: dos semanas extra si cumplen los requisitos

Si has tenido un bebé recientemente o has adoptado, el 1 de enero de 2026 llega un cambio importante. Podrás pedir dos semanas adicionales del permiso por nacimiento y cuidado del menor que además son flexibles y están pagadas al cien por cien.

Ampliación del permiso por nacimiento. El Real Decreto-ley 9/2025 (con el que se traspone una directiva de la Unión Europea) amplía su duración de las antiguas dieciséis semanas a un total de diecinueve para cada progenitor. De esas diecinueve semanas, las dos últimas tienen un funcionamiento especial. 

No estás obligado a disfrutarlas en el primer año de vida del bebé y puedes guardarlas para cualquier momento hasta que el menor cumpla ocho años. Son semanas plenamente retribuidas porque forman parte del permiso por nacimiento y cuidado, no de otro permiso distinto ni del permiso parental que sigue siendo no remunerado.

2 de agosto de 2024, la fecha clave. El derecho a estas dos semanas flexibles se aplica de manera retroactiva para los nacimientos y adopciones ocurridos a partir de ese día. Si el bebé nació antes, la ampliación no se aplica y se mantiene la normativa anterior. «Dura lex, sed lex» o «La ley es dura, pero es la ley».

La solicitud no se podrá presentar hasta el 1 de enero de 2026. A partir de ese momento podrás decidir cuándo te conviene más disfrutarlas, por ejemplo para cubrir vacaciones escolares o semanas complicadas de conciliación. Para poder pedirlas tendrás que avisar a tu empresa con al menos quince días de antelación. 

Esta deberá enviar un certificado a la Seguridad Social con las fechas exactas del permiso. Cuando ese paso esté hecho, podrás entrar en la web Tu Seguridad Social y solicitar la prestación con certificado digital o Cl@ve. La Seguridad Social te pagará directamente el cien por cien de tu base reguladora y estas semanas están exentas de IRPF, igual que el resto del permiso por nacimiento y cuidado.

Una excepción importante para las familias monoparentales. En estos casos el permiso total no es de diecinueve semanas sino de treinta y dos. De ese bloque ampliado, las cuatro últimas funcionan también como semanas flexibles que pueden utilizarse hasta que el menor cumpla ocho años. El objetivo es equiparar el tiempo total de cuidado disponible con el que tendría un hogar con dos progenitores y ofrecer un margen real de conciliación.

Imagen |  Anastasia Shuraeva y Omar Lopez

En Genbeta | Según el Premio Nobel de Física, Elon Musk y Bill Gates tienen razón: tendremos más tiempo libre en el futuro, porque no habrá empleo


La noticia

Este nuevo permiso afecta a cientos de miles de padres a partir de enero de 2026: dos semanas extra si cumplen los requisitos

fue publicada originalmente en

Genbeta

por
Antonio Sabán

.