La reforma laboral llegó para decir adiós a la temporalidad. Y también disparó en un 352% los “despidos” en período de prueba

La reforma laboral llegó para decir adiós a la temporalidad. Y también disparó en un 352% los “despidos” en período de prueba

A principios de 2022, el Gobierno logró sacar adelante una reforma laboral de forma inesperada. Pudo conseguirlo con un voto equivocado de un diputado del Partido Popular. La intención tras la medida era reducir uno de los grandes problemas históricos del mercado laboral español: la dualidad que producía la temporalidad.

La gran novedad era convertir el empleo temporal en «fijos discontinuos«, de forma que los trabajadores que antes finalizaban sus contratos cada cierto tiempo ante el cese de la actividad de su empresa o sector, ahora tenían una certeza: que volverían a su puesto de trabajo cuando hiciera falta. 

La reforma trajo consigo muy buenas cifras de contratación y protección y derechos para los antiguos trabajadores temporales. Pero, tal y como apuntaban los compañeros de Xataka en 2022, también traería consigo cifras no tan positivas en otros aspectos relevantes. En este sentido, tal y como repasaba el diario elEconomista.es con datos del Ministerio de Seguridad y del SEPE, se han disparado los ceses de los trabajadores en período de prueba.

Crecen los períodos de prueba, y crecen las bajas de éstos más que de los despidos

Con la reforma laboral se disparó el número de contratatos indefinidos que se firmaban. De aproximadamente un 10% se pasó a un 40%. Esto, de por sí, hizo que crecieran los contratos con período de prueba. Al crecer los contratos indefinidos, aumentaron tanto los despidos corrientes como los ceses en períodos de prueba, pero de forma desigual. 

Comparando cifras de junio, las bajas han crecido un 542% desde 2019, más de 3,5 veces que los despidos de indefinidos. Contando el primer semestre al completo, las cifras se han disparado en un 352%, de 77.454 a 350.459 bajas. Además, tal y como apuntaba El Mundo, las bajas de contratos temporales en período de prueba sí que caían un 46%, lo que demuestra que las empresas usan el período de pruebas para «despedir» a trabajadores sin los costes de indemnización asociados al despido de un fijo.

Esta realidad es conocida por Trabajo. La vicepresidenta y ministra Yolanda Díaz ordenó actuar contra malos usos del período de prueba especialmente en lo que respecta a prolongar ilegalmente los plazos. Desde la Unión Europea se aprobó una  directiva que persgeuía más transparencia sobre el período de prueba, pero España no la ha cumplido por no haberla traspuesto a tiempo. 

El límite del plazo de aprobación en los Estados miembros era 2022, y España no aprobó el proyecto hasta febrero de 2024. El problema es que sigue sin entrar en vigor porque el texto adaptado está atascado en el Congreso, algo que, como ocurrió con la no aprobación de la reducción de jornada, demuestra la debilidad del Ejecutivo para aprobar leyes. La no aprobación de la directiva tiene, además, consecuencias económicas: España se enfrenta a multas por incumplir los plazos.

Imagen | Annie Spratt y Vitaly Gariev en Unsplash

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Él sólo quería una IA que generase «porno de robots». Su error fue hacerlo desde un PC con acceso a los secretos nucleares de EE.UU.

Él sólo quería una IA que generase "porno de robots". Su error fue hacerlo desde un PC con acceso a los secretos nucleares de EE.UU.

A finales de 2024, el Departamento de Energía de Estados Unidos (DOE) publicó una decisión administrativa con un título de lo más burocrático y aburrido —PSH-24-0142 – Respecto a una audiencia de seguridad del personal— pero cuyo contenido parecía salido de una comedia de ciencia ficción.

Y es que resulta que la mencionada audiencia tuvo como resultado que un empleado con acceso a información sensible sobre el arsenal nuclear estadounidense perdió su autorización de seguridad… después de subir accidentalmente a una red gubernamental más de 180.000 imágenes pornográficas generadas por inteligencia artificial.

Qué vicio con la IA

Según la documentación judicial, el incidente comenzó en marzo de 2023, cuando el empleado —identificado únicamente como «el individuo» en los documentos públicos— intentó hacer una copia de respaldo de su colección personal de imágenes pornográficas. Durante tres décadas había acumulado cerca de 187.000 archivos, que pensaba usar como base para entrenar un modelo de IA generativa que fuera capaz de crear imágenes de «pornografía robótica».

El problema fue que la copia de seguridad se realizó desde su equipo personal conectado a la red de un sitio del DOE, responsable de custodiar parte de las instalaciones nucleares del país. Convencido de que su disco personal estaba ‘particionado’ y no podía contaminar el sistema institucional, el empleado subió sin darse cuenta cientos de gigabytes de contenido sexual a servidores del gobierno.

Lo ocurrido fue descubierto seis meses después, cuando los administradores de red detectaron un flujo de datos anómalo y localizaron la fuente. El hallazgo generó alarma inmediata: aunque no había secretos de defensa implicados, planteó la posibilidad de que se hubieran vulnerado protocolos de seguridad informática.

La culpa es de la Inquisición

El DOE no se limitó a una investigación técnica: la agencia ordenó una evaluación psicológica del individuo, quien declaró padecer depresión desde la infancia y haber atravesado una crisis depresiva severa en el periodo del incidente. En sus propias palabras, crear y modificar imágenes generadas por IA se había convertido en una forma de evasión durante una etapa de aislamiento y soledad.

La psicóloga contratada por el DOE concluyó que el sujeto sufría un episodio depresivo mayor de nivel moderado a severo, que afectaba su juicio, fiabilidad y capacidad para cumplir normas. Aunque el empleado aseguró que estaba en tratamiento, había cambiado su medicación y tomado medidas para evitar repetir el error, la profesional consideró que su pronóstico de estabilidad era solo ‘regular’.

En el proceso de apelación, el trabajador comparó el trato recibido con la «Inquisición española» (quizá el hombre pensara que la Inquisición en otros lados era mucho más tolerante, no lo sabemos) y expresó sentirse vigilado en exceso por sus superiores.

El juez administrativo del caso determinó finalmente que no existían garantías suficientes de que el empleado pudiera evitar nuevos episodios que comprometieran su fiabilidad. Por tanto, el 6 de diciembre de 2024, se le negó la restauración de su credencial de seguridad.

Las nuevas meteduras de pata

Cuando los límites tecnológicos entre lo personal y lo profesional se desdibujan, el error del empleado del DOE no es más que un ejemplo de un nuevo tipo de riesgo: el «cibercomportamiento impropio». No se trata de espionaje ni sabotaje deliberado, sino de la incapacidad individual para gestionar entornos digitales complejos con las precauciones adecuadas.

Además, evidencia cómo los problemas de salud mental pueden amplificarse en entornos tecnológicos. La soledad, la hiperconectividad y la disponibilidad de herramientas creativas basadas en IA crean un terreno fértil para conductas compulsivas.

Vía | 404 Media

Imagen | Marcos Merino mediante IA

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La Gen Z coreana lleva el concepto de «nini» al extremo como protesta contra el sistema: están «descansando» a propósito

La Gen Z coreana lleva el concepto de "nini" al extremo como protesta contra el sistema: están "descansando" a propósito

La generación Z está teniendo un enorme impacto en el mundo laboral. Además de los nuevos valores que trae al mercado de forma intrínseca, hay un factor que está contribuyendo a acelerar cambios y generar nuevas tendencias: frente a generaciones pasadas (en realidad los millenials ya sufrieron esto), estudiar un grado universitario ya no es sinónimo de empleabilidad

Ese contrato social se está rompiendo en Europa, Estados Unidos, China, y en países como Corea del sur, como cuenta SCMP

La respuesta en Corea del Sur: vivir descansando

La realidad de jóvenes preparados

SMCP explica el caso de Cho Sang-hun, un joven de 25 años que ha seguido el teórico camino del éxito (universidad, muchas prácticas, duras actividades extracurriculares…) para acabar siendo alguien desgastado por el sistema incluso antes de entrar en él de forma estable.

The Korea Herald transmite algo similar con Park Min-jin, una joven de 26 años, que afirma que estudió sin descanso para llegar a una de las mejores universidades, se esforzó al máximo en la carrera (logrando un 4,26 sobre 4,5), consiguió certificaciones, títulos de idiomas extranjeros, hizo prácticas y… vio frenado su progreso. 

Tras enviar 60 currículums (con el consiguiente ensayo de varias páginas adaptado a la empresa que se estila por allí en el proceso de contratación) y lograr llegar a la etapa final del reclutamiento 10 veces, sin conseguir el ansiado puesto, se rindió. Y es que ese proceso completo no lleva poco tiempo allí, sino 3-4 meses

Qué hacen los jóvenes: descansar a disgusto

En Corea del sur existe una encuesta mensual que pregunta a los jóvenes inactivos laboralmente ¿qué hiciste la semana pasada?. Las respuestas posibles incluyen cuidados, buscar trabajo, servir en el ejército o recuperarse de enfermedades. Para quien no hace nada de esto, lo que podríamos considerar aquí un grado alto de «nini», está la opción «just rested», que podemos traducir por «solo descansar» o «descansar».

El número de jóvenes que simplemente descansó alcanzó los 421.000, un 58% más que hace una década. De todos ellos, el 38,3% contaba con título universitario o superior. En 2023, el 87,7% de estos jóvenes tenía expreiencia laboral propia, y quedarse descansando obedecía, en el 38,1% de los casos a no tener un trabajo acorde a lo esperado.

La juventud norcoreana tiene oportunidades laborales, pero no las que les prometieron conseguir con mucho esfuerzo

En el caso de Park, la joven de 26 años, la situación es voluntaria, tras un todo o nada. No quiere trabajar en cualquier empleo, sino que, tras una formación tan dura, quiere una gran empresa que pague bien. Y no todo va de sueldo: los jóvenes explican que la cultura laboral del país hace que enfrentarse a las pequeñas y medianas empresas dé pánico, para encima tener sueldos bajos (el 56% de lo que se gana en una gran empresa).

En declaraciones al Korea Herald, los jóvenes verbalizan que «descansar» en el fondo no es una opción voluntaria. Lo es en el sentido de que podrían encontrar un trabajo, pero encontrarían uno que choca frontalmente con las expectativas de la sociedad en la que han crecido. 

Para los expertos, parar no refleja pereza, sino protección frente a toda una vida de exigencias en la que todo se cuantifica para competir con otros. Porque en el fondo no les sirve de mucho: no logran desconectar y tomar aire ante sus propias exigencias autoimpuestas, que no logran reducir.

Imagen | Cat Ellis y Dan Burton en Unsplash

En Genbeta | Hay una razón por la que el 92 % de la Generación Z fracasa ante RRHH: llegan al mercado laboral en medio de una ‘tormenta perfecta’


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La Gen Z coreana lleva el concepto de «nini» al extremo como protesta contra el sistema: están «descansando» a propósito

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Hay una razón por la que el 92 % de la Generación Z fracasa ante RRHH: llegan al mercado laboral en medio de una ‘tormenta perfecta’

Hay una razón por la que el 92 % de la Generación Z fracasa ante RRHH: llegan al mercado laboral en medio de una 'tormenta perfecta'

En los últimos años, el mercado laboral ha entrado en una etapa de transformación acelerada donde la inteligencia artificial (IA), la automatización y la digitalización están redefiniendo qué significa estar preparado para trabajar. En este contexto, la Generación Z se enfrenta a un muro inesperado: el 92 % de los reclutadores considera que no están listos para el mundo laboral.

Lejos de ser un problema de títulos o de formación académica, el diagnóstico revela un problema más profundo: una brecha entre las competencias que enseñan las universidades y las que demandan las empresas.

La ‘tormenta perfecta’ que hoy azota a la Generación Z no es sólo un fenómeno coyuntural, sino una señal de ajuste histórico: las universidades deberán reinventarse, los jóvenes aprender a hacerse valer más allá de sus títulos, y las empresas dejar de medir talento con reglas del siglo pasado.

El mito del título: cuando estudiar ya no garantiza empleo

Durante décadas, el título universitario fue el pasaporte al éxito profesional. Sin embargo, la saturación de graduados y la aparición de tecnologías capaces de asumir tareas rutinarias han erosionado su valor. El informe 2025-2026 de Criteria muestra que el 74 % de los responsables de contratación asegura tener dificultades para encontrar candidatos con las habilidades adecuadas.

Paradójicamente, esas habilidades son las llamadas ‘blandas’ o transversales: comunicación efectiva, resolución de problemas, adaptabilidad, pensamiento analítico y, sobre todo, inteligencia emocional.

Los reclutadores coinciden en que los jóvenes llegan a las entrevistas con currículos impecables y másters de prestigio, pero sin la capacidad de trabajar en equipo, de reaccionar ante la frustración o de tomar decisiones autónomas.

La ‘tormenta perfecta’: exceso de títulos, escasez de habilidades

Josh Millet, CEO de Criteria Corp, define la situación como una «tormenta perfecta» que combina tres factores principales:

  1. La inflación académica: el valor de los títulos ha caído al ritmo que ha crecido su oferta.
  2. El impacto de la IA en los empleos de entrada, que tradicionalmente servían de entrenamiento para nuevos profesionales.
  3. Una generación que ha aprendido a comunicarse en entornos digitales, pero que a menudo carece de práctica en entornos interpersonales o colaborativos presenciales.

De acuerdo con los datos del informe, solo el 8 % de los reclutadores cree que la Gen Z está plenamente preparada para trabajar, y la mitad considera que debe reclutarse de manera distinta a generaciones anteriores.

Reclutar en tiempos de IA: abundancia de candidatos, escasez de talento

El auge de la IA ha tenido un efecto paradójico. Por un lado, ha automatizado procesos de selección, filtrando miles de currículos y haciendo más “eficientes” las contrataciones. Por otro, ha incrementado la dificultad para diferenciar candidatos auténticamente valiosos, ya que la IA permite a cualquiera generar currículos y cartas de motivación impecables en cuestión de segundos.

El informe muestra un panorama contradictorio: 49 % de los reclutadores afirma que contratar hoy es más difícil que antes, pese a que hay más solicitantes que nunca. Este exceso de candidatos genera un efecto de ruido: miles de currículos similares, optimizados por IA, compitiendo por pocos puestos de entrada.

Las industrias más afectadas son la tecnológica, la sanitaria y la manufacturera, que declaran estar ante una situación de «escasez de talento» a pesar de los altos niveles de desempleo juvenil.

Así, el mercado laboral se convierte en un juego de espejos:

  • Los jóvenes perciben que no hay oportunidades.
  • Las empresas perciben que no hay talento.

La cuestión de las expectativas

La Generación Z no es homogénea, pero comparte una biografía laboral marcada por la inestabilidad: crecieron en plena crisis financiera de 2008, iniciaron su vida adulta en medio de una pandemia, y ahora debutan en un mercado donde la IA redefine la noción de trabajo.

El resultado es una mentalidad que oscila entre la ambición silenciosa y el minimalismo profesional (cumplir exclusivamente con lo contratado, sin someterse a sobrecarga emocional ni horaria por perseguir ascensos). Esta actitud, lejos de ser pereza, es una estrategia de supervivencia ante la precariedad y el ‘burnout’ generalizado.

Es por eso que el 50 % de los responsables de contratación afirma que hay que reclutar a la Generación Z de manera distinta. No solo porque sus hábitos y valores son diferentes, sino porque buscan sentido, propósito y bienestar antes que estabilidad económica. Las estrategias más efectivas incluyen:

  • Procesos de selección más transparentes y menos burocráticos.
  • Mayor inversión en formación interna y planes de desarrollo.
  • Comunicación honesta sobre la cultura organizacional.
  • Oportunidades reales de crecimiento y feedback continuo.

Las compañías que entiendan esto no solo atraerán mejor talento joven, sino que construirán las bases de la fuerza laboral del futuro.

Imagen | Marcos Merino mediante IA

En Genbeta | Muchos jefes quieren dejar su puesto. No para cambiar de compañía, sino para centrarse en su trabajo: gestionar a sus equipos les agota


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Según Jeff Bezos, es verdad que estamos ante una burbuja de la IA, pero eso es «bueno»… porque patatas

Según Jeff Bezos, es verdad que estamos ante una burbuja de la IA, pero eso es "bueno"… porque patatas

Mientras los mercados celebran la fiebre del oro digital que representa la IA, Jeff Bezos —fundador de Amazon, multimillonario y una de las voces más influyentes del capitalismo tecnológico— ha decidido llevar (en parte) la contraria al guion habitual. Durante su intervención en el Italian Tech Week 2025, en Turín, Bezos declaró abiertamente que , estamos viviendo una «burbuja industrial» en torno a esta tecnología. Pero, sorprendentemente, añadió:

«Y eso es bueno».

En otras palabras, Bezos reconoce que el actual auge de la inteligencia artificial se parece más a una montaña rusa especulativa que a una línea ascendente de progreso estable. Y, aun así, le parece saludable. ¿Por qué?

Porque, según él, las burbujas son algo así como el ruido necesario antes de la música del progreso.

La selección natural del capitalismo digital

Bezos describió el fenómeno con un ejemplo claro: en épocas de euforia, los inversores pierden la brújula. En sus propias palabras, «durante las burbujas, todo se financia: las buenas ideas y las malas ideas«.

Empresas con apenas seis empleados logran rondas de financiación de miles de millones de dólares, y el entusiasmo colectivo borra cualquier noción de prudencia. Pero, para Bezos, este caos creativo no es del todo negativo.

En su visión, las «burbujas industriales» —aquellas asociadas a tecnologías reales, aunque sobrevaloradas— generan innovación a largo plazo. Lo comparó con la burbuja biotecnológica de los años noventa, que, pese a sus ruinas financieras, produjo avances médicos cruciales:

«Cuando el polvo se asienta y se ve quiénes son los ganadores, la sociedad se beneficia de esas invenciones».

El argumento suena darwiniano: que revienten las burbujas, porque el colapso elimina a los débiles. Según Bezos, el estallido de una burbuja no sólo es inevitable, sino deseable. Las empresas que sobrevivan serán las más fuertes, las más innovadoras, las que realmente aporten valor.

Bezos no está solo en su optimismo: Sam Altman, CEO de OpenAI, comparte la idea de que el mercado de la IA está sobreexcitado, pero que el balance final será positivo

De los otros ‘años veinte’ a la era de ChatGPT

Las palabras de Bezos evocan ecos del pasado: hace exactamente un siglo, la sobreinversión en industrias emergentes generó una burbuja que acabó estallando durante el ‘Crack’ de 1929, dando paso a la Gran Depresión. Entonces, como ahora, los líderes del capital argumentaban que el mercado debía ‘depurarse’ para eliminar la podredumbre del sistema.

Hoy, sin embargo, el enfoque ha cambiado, y los gobiernos ya no permiten que el mercado se autodestruya: amortiguan las crisis con rescates, deuda pública y estímulos financieros.

El resultado es una economía hipertrofiada, sostenida por expectativas tecnológicas infladas y una confianza pocas veces racional en que la próxima gran innovación —en este caso, la IA— justificará cualquier exceso.

Desde la crisis de 2008 hasta la pandemia de 2020, los colapsos financieros han terminado siempre con el mismo guion: rescates masivos, socialización de las pérdidas

¿Bezos escuchará a Schumpeter en Audible?

El pensamiento de Bezos parece beber del concepto de destrucción creativa acuñado por el economista austríaco Joseph Schumpeter. Éste sostenía que el capitalismo avanza mediante un proceso continuo de renovación: las viejas estructuras productivas se destruyen para dar paso a otras más eficientes.

Sin embargo, hay un matiz crucial que separa la teoría schumpeteriana de la interpretación ‘burbujeante’ del fundador de Amazon: el austríaco no defendía las burbujas como condición necesaria del progreso.

Burbuja

Para él, la ‘destrucción creativa’ era un mecanismo endógeno del capitalismo: innovaciones reales —no infladas por el crédito o la especulación— que desplazan a las anteriores por pura eficiencia.

Lo que el elemento especulativo introduce es, precisamente, un gran tapón temporal a dicho mecanismo, durante el cual deja de destruirse lo ineficiente… generando un atasco que termina explotando, llevándose por delante lo ineficiente y, muchas veces, también lo que en una situación normal habrían sido negocios rentables… que en estas crisis se ven arrastrados por el hundimiento de la burbuja.

Vamos, que (desde una perspectiva schumpeteriana) lo que ha hecho Bezos ha sido atribuir a la indigestión los beneficios de la digestión.

Imágenes | Marcos Merino mediante IA

En Genbeta | En OpenAI «están en una especie de burbuja paranoica». Respaldan una teoría de la conspiración: Musk está detrás de todo 


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Según Jeff Bezos, es verdad que estamos ante una burbuja de la IA, pero eso es «bueno»… porque patatas

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