La mayoría de equipos informáticos del mundo, sean Windows, Mac o Linux, incluyen un ‘paquete básico’ de tipografías preinstaladas, que a todos nos sonarán: Times New Roman, Arial, Helvetica, Verdana, Tahoma… tipografías que la mayoría de los usuarios cree que son ‘open source’ o de dominio público. Pero no es así.
Microsoft las incorporó —junto a varias fuentes propias, como la infame Comic Sans— a su sistema operativo Windows en 1996, como un paquete de software llamado ‘Core fonts to the Web’, con el objetivo de que fueran usadas por los diseñadores web, y de poder mostrarlas en su navegador Internet Explorer.