
La Criptografía y la socioeconomía se dieron el «Sí quiero» oficiados por el enigmático Satoshi-Nakamoto, y así entrelazaron sus destinos para siempre jamás, trayendo al mundo toda una prole de disruptivas innovaciones, con múltiples y grandes ventajas, y alguna desventaja que no es precisamente despreciable.
Pero ahora a la feliz pareja se une un tercer miembro constitutivo, para hacer del dúo un trío en lo que acuñaremos como bio-cripto-economía. Aunque, como todo psicólogo bien sabe, esos tríos a menudo acaban «como el rosario de la Aurora», y ésta no tiene porqué ser una excepción. Y es que tras ese tercer «Bio» sí que se esconden ya serias y múltiples amenazas, que proyectan una sombra muy alargada y ciertamente inquietante.