Hemos hablado en las últimas semanas de cómo accedíamos a la música antes de que existieran YouTube y Spotify, de cómo grabábamos archivos en soportes portables antes de que hubiera pendrives USB, y de cómo charlábamos con los amigos antes de que existiera WhatsApp. Hoy toca abordar de algo que a muchos de nuestros lectores le resultará aún más difícil de imaginar: cómo hacíamos los trabajos de clase antes de que existiera la Wikipedia.