Durante la madrugada del día 11 de octubre, los sistemas informáticos de la Universidad Autónoma de Barcelona cayeron: de un día para otro, una de las mayores universidades españolas se quedó sin página web, sin conexiones WiFi, sin bases de datos ni servicio interno de e-mail.
Los informáticos de la institución tuvieron que tomar la decisión de apagar los servidores tras descubrir que un ransomware (un tipo de malware que encripta todos los archivos del disco duro hasta que se introduce una contraseña en manos del atacante) había empezado a extenderse entre los mismos.