Google lanza Antigravity, su editor de código gratis basado en el uso de agentes de IA

Google lanza Antigravity, su editor de código gratis basado en el uso de agentes de IA

Tras décadas viendo cómo los editores de código evolucionaban lentamente, la irrupción de los modelos de lenguaje ha abierto la puerta a una nueva etapa: la programación asistida por agentes autónomos. En este contexto, Google ha querido subirse también a ese carro y ha dado un golpe sobre la mesa con Antigravity, un entorno de desarrollo integrado (IDE) que combina lo mejor de Visual Studio Code con un sistema de agentes de IA profundamente integrado.

Un movimiento que, según muchas voces, podría alterar el equilibrio del mercado del desarrollo de software.

¿Qué es Antigravity y qué tiene de especial?

Antigravity no ha ‘surgido de la nada’: IDEs como Cursor, Windsurf y incluso productos tradicionales como Visual Studio Code ya han adoptado asistentes inteligentes o integraciones con proveedores de IA. Pero la apuesta de Google va más allá: no se trata solo de «tener una IA», sino de reorganizar completamente el flujo de trabajo.

Mientras que los IDE tradicionales trabajan bajo un modelo human-first —el programador escribe, la herramienta ayuda—, Antigravity pretende invertir la relación con un modelo agent-first, donde el humano actúa como supervisor y estratega, no como ejecutor.

Antigravity es, de hecho, un ‘fork’ de Visual Studio Code —el editor más utilizado del mundo—, pero modificado desde la base para situar a los agentes de IA como elemento central de la experiencia de usuario. La interfaz, de hecho, resulta tremendamente familiar al del producto de Microsoft: los iconos, paneles y distribución recuerdan sin complejos a los del editor de Microsoft, una ventaja estratégica que sólo lo hace más atrayente para los nuevos usuarios.

Sin embargo, detrás de su apariencia conocida se esconde una filosofía radicalmente distinta: los agentes dejan de ser un mero complemento (ya se pueden usar como extensión en VS Code y en otros forks) y pasan a ocupar el papel principal. El programador deja de interactuar con una IA puntual y pasa a supervisar un equipo de agentes especializados que colaboran entre sí para completar tareas complejas.

Google describe este enfoque como un nuevo ‘centro de mando’ para coordinar múltiples agentes trabajando en paralelo, especialmente útil en proyectos grandes donde se requieren muchas operaciones simultáneas.

Cómo funciona Antigravity: agentes, artefactos y auditoría

El elemento más diferenciador de Antigravity es su capacidad para hacer visible y verificable el trabajo de los agentes. Cada agente produce ‘artefactos’: elementos como listas de tareas, planes de acción, capturas de pantalla o grabaciones de navegador que certifican los pasos que ha dado y los que planea realizar. Estos artefactos permiten al usuario auditar su trabajo con una transparencia inédita en otros IDE de IA, donde el proceso suele quedar oculto tras simples logs de consola.

Además, existe una vista específica llamada ‘Mission Control’, concebida como un panel para gestionar y coordinar a varios agentes en paralelo. Esta interfaz permite observar su progreso, intervenir mediante comentarios y delegar subtareas, de forma similar a cómo un arquitecto supervisa el trabajo de un conjunto de profesionales desde una torre de control.

google

Multimodelo sin restricciones. A diferencia de otros IDEs con IA —como Cursor o Windsurf—, Antigravity no se limita a un único proveedor: aunque está profundamente integrado con Gemini 3 Pro (normal, siendo ambos productos de Google), también permite seleccionar modelos de terceros como Claude Sonnet 4.5 o GPT-OSS sin coste adicional. Esta decisión ha sido bien recibida por usuarios, que ven en ella un freno al temido ‘vendor lock-in‘ y una clara apuesta por la flexibilidad del desarrollador.

Todo genial… hasta que se agotan los créditos

Aunque Antigravity se anuncia como totalmente gratuito durante su fase de vista previa, por ahora la experiencia de uso real puede variar. En varias pruebas, los usuarios denunciaron haberse quedado sin créditos en apenas 20 minutos, incluso sin haber llegado a enviar un solo prompt a Gemini 3 Pro.

Y muchos se encontraron sin forma de comprar más capacidad desde el propio IDE, lo que genera sospechas sobre que se trataba de problemas de cuota global, no individual.

Google afirma que solo «una fracción muy pequeña» de usuarios debería alcanzar los límites por cada período de cinco horas, pero todo indica que ya en su lanzamiento estos límites fueron ampliamente sobrepasados.

Una competencia feroz

Si bien la irrupción de Antigravity entusiasma, no todos están convencidos de que vaya a destronar al actual rey. Visual Studio Code se ha convertido en un fenómeno cultural dentro de la industria: es gratuito, multiplataforma y cuenta con una comunidad y un ecosistema de extensiones gigantesco. Para muchos expertos, disputar ese terreno es comparable a intentar desbancar a Chrome en el mercado de navegadores.

Todo apunta a que nos encontramos ante un punto de inflexión. La idea de que un IDE no solo sugiera código, sino que planifique, ejecute, supervise y verifique de forma autónoma, abre la puerta a una nueva forma de desarrollar software… sin embargo, la tecnología aún está verde:

  • Falta un ecosistema de extensiones comparable al de VS Code.
  • Existen problemas reales de capacidad y límites de uso.
  • La curva de adopción es pronunciada: hay que aprender a delegar en agentes, en lugar de escribir código línea a línea.

Imagen | Marcos Merino mediante IA

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Los grandes líderes tecnológicos ya no niegan que la burbuja de la IA pueda ser real. En vez de pincharla, piden ayuda

Los grandes líderes tecnológicos ya no niegan que la burbuja de la IA pueda ser real. En vez de pincharla, piden ayuda

Durante años, el crecimiento de la inversión en inteligencia artificial no ha tenido techo. Sin embargo, el discurso en Silicon Valley ha cambiado en estos últimos meses. Sundar Pichai, CEO de Alphabet, ha sido el último gran líder tecnológico en unirse a un discurso de «burbuja«, reconociendo que, aunque vivimos un «momento extraordinario», existe una clara «irracionalidad» en el boom actual de la IA. Su advertencia es tajante: «Creo que ninguna compañía va a ser inmune, incluidos nosotros».

Pichai no está solo. La narrativa de los grandes líderes tecnológicos ha virado hacia una comparación histórica recurrente: la burbuja de las puntocom de finales de los 90. Tanto Pichai como Mark Zuckerberg y Sam Altman coinciden en el paralelismo. «Podemos echar la vista atrás con Internet. Claramente hubo un exceso de inversión, pero ninguno de nosotros cuestionaría la trascendencia de Internet», explicó Pichai a la BBC. La tesis es que la tecnología es real y revolucionaria, pero las valoraciones financieras se han desconectado de la realidad, tal y como ocurrió antes del colapso del año 2000.

El retorno del «Too big to fail». Lo curioso de este reconocimiento no es el miedo al estallido, sino la reacción de la industria. En lugar de frenar la inversión para evitar el colapso, cosa que está en manos de estos CEO, las grandes tecnológicas parecen estar pidiendo un rescate preventivo en forma de ayuda gubernamental, especialmente en infraestructuras y energía.

Jensen Huang, CEO de NVIDIA, advirtió recientemente en Londres que «China va a ganar la carrera de la IA» si occidente no espabila. Es una forma sutil de pedir regulaciones más flexibles para los centros de datos. La Casa Blanca, de momento, afirma que no rescatará a empresas de IA. Por su parte, Sarah Friar, directora financiera de OpenAI, llegó a declarar en un evento del WSJ que esperaban que el gobierno respaldase la financiación de su infraestructura, aunque posteriormente tuvo que matizar en LinkedIn que su uso de la palabra «respaldo» había «confundido el mensaje».

La preocupación energética es real. Pichai advirtió sobre las «inmensas» necesidades de electricidad de la IA y sugirió que «no quieres restringir una economía basada en la energía», pidiendo acciones gubernamentales para desarrollar nuevas fuentes, incluso admitiendo que Google fallará en sus objetivos climáticos a corto plazo debido a este consumo voraz.

Sálvese quien pueda. El miedo a que la burbuja estalle es palpable. Inversores como Michael Burry ya apuestan en contra de NVIDIA, y críticos de la industria como Ed Zitron señalan en Ars Technica que los gigantes tecnológicos solo están intentando ponerse «en el lado correcto de la historia» admitiendo el exceso de inversión ahora que es evidente.

A pesar de reconocer la irracionalidad del mercado, Pichai defiende que Google está mejor posicionada para capear el temporal que sus rivales gracias a su modelo vertical, con el que es dueña desde los chips, los datos de YouTube hasta los modelos de vanguardia (con Gemini 3 Pro liderando el mercado ahora mismo). Mientras tanto, la economía de EE.UU. se vuelve peligrosamente dependiente de este sector: sin la construcción de centros de datos, el crecimiento del PIB habría sido casi nulo (0,1%) en 2025.

Imagen | Steve Juvetson, Wikipedia


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La carrera universitaria con más salida (de largo) se enfrenta a un problema: la incertidumbre que trae la inteligencia artificial

La carrera universitaria con más salida (de largo) se enfrenta a un problema: la incertidumbre que trae la inteligencia artificial

Elegir carrera es una tarea complicado, pero en 2025 hay un factor que lo complica más: la incertidumbre. El informe La empleabilidad de los jóvenes en España 2025, publicado por la Fundación CYD, lo confirma: Informática, Salud e Ingeniería siguen siendo los itinerarios con mejores perspectivas laborales cuatro años después de terminar los estudios. Sin embargo, el contexto importa, y hay matices relevantes.

Según el estudio, el 75,9% de los graduados del curso 2018-2019 está afiliado actualmente a la Seguridad Social. A priori, parece buen dato. De ellos, el 72,4% tiene un contrato indefinido y la base de cotización media roza los 31.000 euros. También destaca que el 80% trabaja a jornada completa, un indicador de estabilidad que no siempre ha acompañado al empleo joven en España.

Informe

Resultados heterogéneos. Las universidades privadas al principio logran más graduados con contratos indefinidos, pero esa ventaja se diluye a los cuatro años, donde las públicas las superan ligeramente en estabilidad. El informe evita profundizar en las causas, pero puede deberse tanto al tipo de titulaciones que ofrece cada institución como al perfil socioeconómico del alumnado.

Informática lidera, pero. Informática vuelve a situarse como la carrera con mejor inserción: un 89,4% de afiliación, y algo todavía más destacable: 93,8% de contratos indefinidos. Es la reina en estabilidad laboral, pero hay un matiz: informática es también uno de los campos más expuestos a la automatización causada por la IA.

En el informe se menciona de pasada, pero es algo interesante a tener en cuenta por parte de quien inicie ahora los estudios. El informe recuerda que en ocho años el panorama puede ser radicalmente distinto. Y más con lo que está aconteciendo en inteligencia artificial. También se recuerda el impacto de los despidos en grandes tecnológicas estadounidenses, donde Ingeniería y áreas técnicas han pagado las consecuencias de la sobrecontratación en los años de la pandemia.

En el sector sanitario hay salarios. Y mucha precariedad. En Medicina se da un gran paradoja: es la carrera con mayor inserción laboral (94%) y mejores salarios (41.839 euros de base de cotización), pero solo un 2% de sus egresados cuenta con contrato indefinido a los cuatro años. La estabilidad brilla por su ausencia. Aun así, es un campo muy elegido por los jóvenes, y entre los motivos está cómo resistirá (de momento) a la IA.

Es un dato llamativo en un país que afronta un envejecimiento acelerado y una creciente demanda de profesionales sanitarios. La precariedad del sistema público y la dependencia de contratos temporales sigue sin solución.

Humanidades y parte del sector educativo, las grandes perjudicadas. En el extremo opuesto se sitúan las ramas de Arte y Humanidades, con apenas un 63,5% de afiliación y salarios medios de 27.185 euros. Educación y Servicios tampoco superan el 80% de inserción. El informe recuerda la idiosincrasia de nuestro mercado laboral: se penalizan formaciones esenciales para la sociedad, aunque no generen retornos económicos inmediatos.

Mejoras y transformación. Los datos muestran una mejora general en el empleo indefinido (diez puntos más que en 2024), es decir, que la reforma laboral continúa funcionando bien. Pero también reflejan un mercado laboral en plena transformación. La IA y el envejecimiento de la población alterarán la demanda de profesionales mucho antes de que quienes hoy eligen carrera terminen sus estudios.

Imagen | Marvin Meyer en Unsplash

En Genbeta | Simular el parte de baja médica es delito siempre, ya usemos fotocopia o PDF, según el Supremo. Y la sentencia son seis meses de prisión


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Simular el parte de baja médica es delito siempre, ya usemos fotocopia o PDF, según el Supremo. Y la sentencia son seis meses de prisión

Simular el parte de baja médica es delito siempre, ya usemos fotocopia o PDF, según el Supremo. Y la sentencia son seis meses de prisión

El Tribunal Supremo ha puesto fin a la discusión jurídica sobre si falsificar un parte de baja médica mediante una mera fotocopia —o un archivo escaneado— constituye delito. La respuesta es clara: sí lo es, porque lo relevante no es el soporte utilizado, sino el documento que se simula.

Así lo establece la sentencia 807/2025, que hace un mes condenaba a un trabajador a seis meses de prisión y a una multa económica por manipular un parte de incapacidad temporal para justificar un día más de ausencia laboral y cobrarlo indebidamente.

El caso, aparentemente menor por la cuantía defraudada —31,96 euros—, ha terminado por fijar doctrina sobre una cuestión de enorme trascendencia práctica: cualquier intento de crear, alterar o simular un documento oficial de baja médica, incluso partiendo de una fotocopia o archivo digital, es considerado falsedad en documento oficial.

Y, por tanto, delito penal.

Un día de baja real y otro inventado

Los hechos probados muestran que el trabajador, empleado de Ego Appliance Control S.L., acudió el 6 de junio de 2017 al centro de salud con una gastroenteritis aguda y recibió una baja médica válida únicamente para ese mismo día. La remitió a su empresa sin problema.

Sin embargo, decidió no acudir al trabajo también el día siguiente y, para justificarlo, confeccionó un nuevo parte de baja falsificado, modificando la fecha para simular una recaída. Posteriormente, envió el documento manipulado, e incluso tuvo que reenviarlo una segunda vez al detectar errores en el primer envío.

La empresa detectó la irregularidad y presentó denuncia. El Juzgado de lo Penal condenó al trabajador por falsedad en documento oficial.

Pero luego la Audiencia Provincial de Barcelona lo absolvió al considerar que, si lo manipulado era una fotocopia y no el original, el documento falsificado debería considerarse privado, no oficial, lo que impediría la condena al no acreditarse perjuicio a tercero. Esa absolución fue recurrida por el Ministerio Fiscal.

Alteración o simulación: la diferencia clave

El Supremo ha revocado ahora esa absolución. Y lo ha hecho apoyándose en una línea jurisprudencial que distingue dos conceptos jurídicos esenciales: alteración y simulación de documentos.

Según explica la sentencia, una alteración afecta a un documento ya existente. En cambio, la simulación implica crear desde cero un documento que no existe, haciéndolo pasar como auténtico.

Y eso es exactamente lo que hizo el trabajador al diseñar un parte de baja médica inexistente, aunque para ello utilizara una fotocopia del original como plantilla.

En palabras del propio Tribunal Supremo:

«(…) Sin embargo, cuando utilizando una fotocopia se confecciona un documento que se pretende que sea considerado como un documento oficial, o dicho con otras palabras, cuando mediante una fotocopia se simula un documento oficial, la falsedad, en estos casos tipificada en el artículo 390.1.2º del Código penal, habrá de referirse a la clase de documento simulado. De manera que se tratará de un delito de falsedad en documento oficial».

Por eso, el alto tribunal concluye que lo determinante, a efectos penales, es el tipo de documento que se simula, no el soporte utilizado para crearlo. Lo falsificado no es la fotocopia —que no deja de ser un instrumento— sino el documento oficial de baja médica que se intenta reproducir.

La sentencia se apoya además en precedentes recientes, como las resoluciones 577/2021 y 183/2025, que ya insistían en que el uso de medios digitales o fotográficos para generar documentos falsos no rebaja la gravedad del delito cuando el resultado pretende ser un documento oficial.

El soporte no importa: lo que cuenta es el carácter oficial del documento

El fallo de la Sala de lo Penal, con ponencia de la magistrada Susana Polo, va más allá del caso concreto y fija un criterio de enorme relevancia: da igual si se manipula un papel, una fotocopia, un PDF o un archivo escaneado. Si el propósito es simular un documento oficial, la falsedad será en documento oficial.

En consecuencia, la conducta del trabajador cumple todos los elementos del delito: creó un documento oficial inexistente, lo presentó como auténtico y lo usó para justificar una ausencia laboral y cobrar un salario que no le correspondía. Por ello, el Supremo restablece la condena a seis meses de prisión y seis meses de multa, además de mantener la responsabilidad por la estafa leve derivada del cobro indebido.

Una advertencia que afecta a miles de trabajadores y empresas

Aunque la cuantía defraudada parezca insignificante, el fallo tiene un impacto enorme en el ámbito laboral y administrativo. En España, los partes de baja médica se transmiten cada vez más por medios electrónicos, y el trabajador ya no está obligado a entregarlos físicamente a la empresa. Este sistema ha generado nuevas áreas ‘grises’ y, también, tentaciones: modificar un PDF, reenviar un parte antiguo cambiando una fecha o presentar una imagen manipulada con el móvil.

Con esta sentencia, el Supremo deja claro que esas prácticas no solo son sancionables laboralmente, sino que pueden constituir delito penal con pena de cárcel.

Vía | Confilegal

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Un empleado sordo de Tesla se quejó de que en la fábrica hacía tanto calor que su audífono había dejado de funcionar. Fue despedido

Un empleado sordo de Tesla se quejó de que en la fábrica hacía tanto calor que su audífono había dejado de funcionar. Fue despedido

La Gigafactory de Tesla en Austin (Texas) —un complejo industrial del tamaño de 100 campos de fútbol— vuelve a situarse en el centro de una polémica por presunta discriminación laboral. Hans Kohls, técnico sordo de 36 años, ha presentado una demanda federal contra la compañía al afirmar que fue despedido apenas nueve días después de solicitar una adaptación laboral básica: ser trasladado a un departamento donde el calor extremo no dañara sus audífonos.

Su equipo, indispensable para poder oír las alarmas y señales de seguridad, había dejado de funcionar debido a las temperaturas extremas del área donde fue asignado, según el documento judicial.

Un puesto a 660 °C

Kohls ingresó en el prestigioso programa START de Tesla en marzo de 2024: se trata de un programa intensivo de 10 semanas diseñado para formar técnicos altamente especializados en robótica y manufactura. El demandante destacó entre sus compañeros: obtuvo una calificación final del 95,7 %, certificación oficial y se situó en el nivel superior de su promoción.

Su rendimiento continuó siendo positivo durante sus primeras semanas en la Gigafactory, donde trabajó en departamentos con condiciones térmicas estándar, como validación de vehículos y unidad de transmisión. Allí —según la demanda— sus audífonos funcionaban correctamente y no necesitaba intérprete de lengua de signos para comunicarse.

Pero la situación cambió cuando Tesla lo reasignó al departamento de fundición, donde se derriten lingotes de aluminio a aproximadamente 660 °C. Fue en ese ambiente de calor extremo y humedad donde sus audífonos comenzaron a fallar, imposibilitando que escuchara alarmas y otras señales de seguridad vitales.

Kohls asegura que en ningún momento, ni durante la solicitud de empleo ni en la entrevista, se le informó de que las condiciones térmicas serían tan extremas.

Así terminó en despido

A mediados de junio de 2024, Kohls presentó a Recursos Humanos una solicitud formal de adaptación bajo la Ley de Estadounidenses con Discapacidades (ADA). Pedía un traslado a otra área donde el calor no afectara a sus audífonos. Aportó documentación médica y siguió todos los protocolos internos, sostiene el documento. Pero Tesla rechazó su solicitud, según la demanda, sin explorar medidas alternativas como alarmas visuales, dispositivos de vibración o similares.

La compañía tampoco habría evaluado puestos vacantes en otros departamentos que, de acuerdo con la denuncia, sí estaban disponibles y para los cuales Kohls contaba con la formación necesaria. En su lugar, le comunicaron que no podían reubicarlo y que el programa START prohibía transferencias, afirmación que su equipo legal considera falsa.

El 20 de junio, nueve días después de su solicitud de adaptación, Tesla le comunicó el fin de su contrato. La empresa habría calificado el despido como «por motivos médicos», algo que para sus abogados constituye una admisión implícita de que fue despedido por su discapacidad y no por razones de desempeño. Según el texto de la demanda, una grabación de audio confirmaría ese término.

El cese implicó también la pérdida inmediata del seguro médico para él y su esposa, quien en ese momento estaba embarazada.

¿Discriminación?

El abogado de Kohls, Andrew Rozynski, calificó el caso como un ejemplo claro de discriminación en declaraciones a The Independent:

«Tesla tenía a un empleado altamente cualificado que solicitó la adaptación más básica: una reasignación a un puesto vacante donde ya había demostrado que rendía bien. En lugar de cumplir la ley, lo despidieron en nueve días».

La demanda afirma que Kohls sufrió angustia emocional severa, daño a su reputación profesional y pérdidas financieras significativas. Solicita que un juez ordene su reincorporación a un puesto adecuado. Alternativamente, exige salarios atrasados, salarios futuros, beneficios, compensaciones por daños y perjuicios y multas punitivas.

Tesla, por su parte, no ha presentado aún una respuesta formal ni a la demanda ni a las declaraciones del abogado.

Todo un historial de controversias

No es la primera vez que la empresa de Elon Musk enfrenta denuncias de este tipo. En los últimos años, Tesla ha sido señalada por supuestas condiciones laborales deficientes, desde demandas por discriminación racial y acoso sexual en su planta de Fremont (California) hasta denuncias por accidentes laborales graves y represalias contra empleados con necesidades médicas o de movilidad.

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