6 secuelas del coronavirus que te impedirán conducir

Médicos y, sobre todo, pacientes advierten de que el coronavirus no afecta solo mientras lo pasas, sino mucho tiempo después. La mayor parte de los estudios hablan de la fatiga como uno de los síntomas que más tardan en desaparecer, pero no el único.

“La infección por coronavirus se expresa con un cuadro clínico de mayor o menor gravedad que altera la calidad de vida y puede afectar a la capacidad de conducir o agravar patologías previamente controladas elevando el riesgo de accidente de tráfico”, advierten los expertos de la Dirección General de Tráfico. “Las principales manifestaciones son fiebre, tos, dolor de garganta, ausencia de gusto, debilidad muscular, SDRA (síndrome de dificultad respiratoria aguda), mareos, malestar, náuseas, diarrea y fallo renal”, recuerdan. Pero las hay más graves: desde accidentes cardiovasculaes, hasta problemas en el nivel de conciencia, pasando por neuralgias, visión borrosa…

También hay que tener en cuenta las repercusiones sociales y económicas que la pandemia puedan producir sobre la aptitud psico-física para conducir. A este respecto, los expertos en salud mental señalan un incremento del estrés, dificultades de concentración, insomnio, incremento del consumo de alcohol, etc…

Seis secuelas de la COVID-19 que pueden ser peligrosas al volante

Para evitar que un posible incremento de la siniestralidad vial se sume a la larga lista de consecuencias negativas que está provocando el coronavirus, desde la DGT advierten de las secuelas que pueden sufrir quienes han padecido la enfermedad y que pueden mermar de forma importante su capacidad de conducir. Son estas:

  • Debilidad, fatiga, dolor muscular y articular. Si notas algunos de estos síntomas debes evitar viajes largos. Si el trayecto es inaplazable, haz varias paradas para mover las piernas y si puedes compartir la tarea de conducir, mucho mejor
  • Insuficiencia respiratoria. La fatiga es según todos los estudios la secuela más nombrada por quienes han padecido COVID-19. Para reducir en la medida de lo posible esa sensación de falta de aire, se aconseja realizar una ventilación adecuada del vehículo, impidiendo que se fume dentro del vehículo y evitando las horas de mayor calor
  • Alteraciones cognitivas (toma de decisiones, proceso de información). Evita conducir hasta recuperar esta capacidad y notes que ha desaparecido esa sensación de confusión
  • Enfermedades cardiovasculares o metabólicas anteriores al COVID-19 pueden sufrir alteraciones y complicaciones con procesos como hipoglucemia en caso de diabetes, mareos o pérdida de conocimiento por arritmias. En todos estos casos es conveniente no conducir hasta estabilizar el proceso
  • Problemas de visión (borrosa, ojo seco…). El oftalmólogo te dirá que evites conducir en horas de iluminación extrema
  • Síntomas neurológicos (mareo, alteración de conciencia, temblores, ataxia…). La recomendación de la DGT si sufres alguno de estos síntomas es no conducir y acudir al médico para destacar trastornos del sistema nervioso.

*Artículo original publicado por Noelia López en Autobild.es

La pandemia no da un respiro a la subida de la vivienda: madrileños, baleares y catalanes no pueden comprar

La pandemia de coronavirus no está frenando el encarecimiento de la vivienda, lo que supone mayores dificultades de acceso a la compra de una casa, aunque no de forma proporcional en todas las comunidades autónomas. La asimetría en la evolución de los precios del mercado de la vivienda y las distintas rentas medias condicionan la accesibilidad a la vivienda, especialmente en las zonas más tensionadas.

De hecho, el precio de los inmuebles ha aumentado un 2,7% respecto a junio de 2019 y un 1,1% en relación a los datos de diciembre, según Sociedad de Tasación, que afirma que su índice de accesibilidad, en el que cruza los datos de renta media y de capacidad de endeudamiento de los particulares para comprar una vivienda estándar, muestra que baleares, madrileños y catalanes no disponen de ingresos medios suficientes para adquirir una casa.

El estudio de Sociedad de Tasación afirma que estas 3 comunidades autónomas se sitúan por debajo de la media nacional de renta necesaria para la compra de una vivienda en el tercer trimestre del año. Así, sus datos sitúan la media estatal en 109 puntos, mientras que Baleares cuenta con menos de la mitad, 51 puntos, la Comunidad de Madrid con 91 y Cataluña con 95, según recoge Cinco Días.

En el caso de Baleares y la Comunidad de Madrid, las cifras de accesibilidad del tercer trimestre de 2020 suponen empeorar sus datos respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que Cataluña ha mejorado su índice en 3 puntos. En el caso del País Vasco, que contaba con 104 puntos en el tercer trimestre de 2019, sus últimas cifras superan la media española en 1 punto.

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Por otra parte, Extremadura, con 163 puntos, Murcia, con 172 puntos, y La Rioja, que lidera el ránking de Sociedad de Tasación, son las autonomías con mayor accesibilidad a vivienda y las que superan con más holgura la media nacional de capacidad de endeudamiento de los particulares en relación a su renta media para adquirir una vivienda.

Además, el estudio de la compañía de valoración de inmuebles detalla los años de sueldo que habría que destinar íntegramente a la compra de una vivienda en cada comunidad, que muestran el paralelismo entre los ingresos medios y la accesibilidad a vivienda, dado que las comunidades en las que hay que dedicar más años de salario a comprar una casa son las mismas que no superan la media estatal de ingresos medios para ello.

De este modo, Baleares es la comunidad en la que más años de salario íntegro hay que destinar para pagar una casa, con un total de 16 años, casi el doble que la segunda comunidad que más años de sueldo requiere para la compra inmobiliaria, que es Madrid con 8,6 años, seguida de Cataluña con 8,4. Todas ellas superan la media estatal, fijada en 7,4 años de salario anual completo destinado a sufragar una casa.

Por contra, La Rioja es la autonomía que requiere menos años de sueldo para comprar casa, con 4,6, seguida de Murcia con 4,8 años y Asturias, Extremadura y Castilla-La Mancha, empatadas en 5,1 años de salario anual completo destinado a vivienda. Así, la brecha de la proporción entre salario y tiempo de pago de una vivienda entre Baleares y La Rioja es de casi 11,5 años.

Además, Sociedad de Tasación ha incluido también datos de rentabilidad bruta media del alquiler en España, que ha aumentado en el tercer trimestre de 2020 hasta el 8%. Por provincias, Segovia y Cantabria son en las que más ha crecido el beneficio del arrendamiento, seguidas de Madrid, Barcelona y Granada, mientras que Álava y Baleares han visto reducirse el rendimiento del alquiler.

*Artículo original publicado en Business Insider

Un estudio plantea que el catarro proporcionaría cierta inmunidad ante la COVID-19

Un estudio dirigido por La Charité – Universitätsmedizin de Berlín y el Instituto Max Planck de Genética Molecular muestra que algunos individuos sanos poseen células inmunes capaces de reconocer el nuevo coronavirus, el SARS-CoV-2. Esto podría ser el resultado de anteriores infecciones por coronavirus que causan los resfriados comunes.

Aunque las investigaciones más recientes han señalado que los anticuerpos contra el coronavirus desaparecen a los pocos meses de la infección, otros estudios han levantado esperanzas en torno a la inmunidad al descubrir que la defensa del cuerpo va más allá de los anticuerpos y que las células T juegan un importante papel. 

Es en estas células en las que se han fijado los investigadores del nuevo estudio y han descubierto que una de cada tres personas sin exposición previa al SARS-CoV-2 tiene células T capaces de reconocer el virus.  Lo más probable es que el SARS-CoV-2 comparta ciertas similitudes estructurales con los coronavirus que son responsables del resfriado común, concluyen los autores.

No se sabe exactamente qué protección puede ofrecer esta exposición anterior ante el COVID-19 y los investigadores seguirán investigando ese área, pero ya tienen algunas teorías.

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“En general, es posible que las células T tengan un efecto protector, por ejemplo ayudando al sistema inmunológico a acelerar su producción de anticuerpos contra el nuevo virus”, explica el autor principal, el Dr. Leif Erik Sander, del Departamento Médico de Charité.

“Yo creo que, por supuesto, cuántas más veces haya estado expuesta una persona a un virus parecido, más información tiene de ese virus”, aventuraba ya en mayo Ana Fernández-Sesma, la viróloga española que  dirige un laboratorio en la Escuela de Medicina Icahn en el Hospital Monte Sinaí, en una entrevista con Business Insider España. 

“La infección por otros virus anteriores te puede ayudar a combatir la enfermedad. No creo que protejan contra infección, pero quizá tienes un cuadro más leve“, teorizó.

Sin embargo, el Dr. Leif Erik Sander advierte de que podría tener un efecto negativo: “También es posible que la inmunidad reactiva cruzada pueda conducir a una respuesta inmunológica mal dirigida y a efectos potencialmente negativos en el curso clínico de COVID-19. Sabemos que esto puede ocurrir con la fiebre del dengue, por ejemplo”.

A pesar de todo, su apuesta también es que, en este caso, la presencia de estas células T hace que los síntomas sean más leves. 

*Artículo original publicado por Ana Zarzalejos en Business Insider

El PIB de España se desploma un 5,2% en el primer trimestre

Finalmente, el impacto económico del coronavirus ya tiene una medida oficial concreta. En la última semana, las principales economías mundiales han presentado sus datos de PIB del primer trimestre, en el que todas ellas han compartido una fuerte tendencia a la baja y el temor a que este retroceso se agrave entre abril y junio. Este jueves ha sido el turno de España y Francia, que han sufrido caídas históricas que superan las peores expectativas de los expertos.

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En el caso de España, la Contabilidad Nacional Trimestral del primer trimestre que ha publicado el Instituto Nacional de Estadística (INE) este jueves muestra que el PIB español ha sufrido entre enero y marzo la mayor caída intertrimestral de su historia y se ha quedado a solo 3 décimas de igualar el peor retroceso interanual desde el inicio de la serie histórica, que comienza en 1970.

De este modo, la economía española se redujo un 5,2% respecto al último trimestre de 2019, una caída que es exactamente el doble del peor dato trimestral hasta el momento, que era la bajada del 2,6% sufrida en el primer trimestre de 2009. Mientras, el PIB ha caído un 4,1% respecto al mismo periodo del año anterior, 3 décimas menos que la que sigue siendo la peor caída interanual de toda la serie histórica, el retroceso del 4,4% en el segundo trimestre de 2009.

El desplome de la economía española en el primer trimestre ha superado la mayoría de las previsiones de los analistas. Así, la agencia de calificación crediticia Fitch estimaba un avance interanual del 1%, la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) preveía un descenso de apenas un 0,18%, de un 3% según el último Informe España de BBVA Research y de hasta un 4,7% según las estimaciones el Banco de España.

En cambio, el dato de PIB del primer trimestre da a entender que el coronavirus forzará la entrada de la economía española en recesión entre abril y junio, para lo que es necesario acumular 2 trimestres seguidos de decrecimiento. Así, el BBVA prevé una caída del 12% en el segundo trimestre, mientras que Funcas augura un retroceso del 7,7% y la Airef ha calculado con su modelo Mipred una bajada del 1,61%.

Poco después de la publicación del dato de PIB de España, Eurostat ha publicado las cifras de la eurozona y la Unión Europea para el primer trimestre, en las que también se han registrado caídas históricas. Concretamente, el PIB de la zona euro retrocedió un 3,8% respecto al último trimestre de 2019, su mayor bajada de la serie histórica, mientras que el de la UE se redujo un 3,5%, situándose en ambos casos sus peores cifras desde el tercer trimestre de 2009.

Sin embargo, el impacto del coronavirus no se limita a España o la eurozona. Así, en los últimos días, varios países han presentado sus datos de PIB del primer trimestre:

  • Francia: su PIB se redujo un 5,8%, su mayor retroceso desde 1949 y superando las peores expectativas de los analistas, según Reuters. Al haber sufrido una bajada del 0,1% en su PIB en el último trimestre de 2019, el país galo acaba de entrar oficialmente en recesión.
  • Estados Unidos: su economía se contrajo un 4,8%, su primera caída en 6 años y la peor desde 2008, también empeorando los pronósticos del mercado, según Bloomberg.
  • China: su PIB cayó un 6,8%, el primer dato negativo de crecimiento económico en el gigante asiático desde 1976.
  • Corea del Sur: su economía se contrajo un 1,4% respecto al último trimestre de 2019, su mayor caída desde 2008.
  • Austria: su PIB se dejó un 2,5% en el primer trimestre, también su mayor retroceso desde 2008.

De cara al conjunto del año, las perspectivas no son demasiado esperanzadoras. Hace 2 semanas, el Fondo Monetario Internacional (FMI) desvelaba sus previsiones de primavera, en las que reducía entre un 5,9% y un 9,6% las expectativas de avance del PIB de las principales economías del mundo. Así, el FMI estima que la economía mundial se contraerá un 3% en 2020 y la española caerá un 8%.

Además, la economista jefe del Fondo, Gita Gopinath, ha pospuesto las previsiones de recuperación de la crisis del coronavirus, señalando que la actividad económica mundial podría no haberse recuperado completamente del impacto del coronavirus a finales de 2021. Respecto a la eurozona, la consultora McKinsey ha destacado que en el mejor de los casos recuperará los niveles precrisis durante el primer trimestre de 2021 y en el peor, en el tercer trimestre de 2023.

Lo que la búsqueda de inteligencia extraterrestre nos enseña para entender la pandemia

La combinación de unos números muy grandes (la población total susceptible de ser contagiada) junto con unas probabilidades ínfimas (las asociadas al contagio individual y a la aparición de determinados síntomas graves) da como resultado unas cantidades de muy difícil interpretación. Sobre todo si ignoramos la disponibilidad de servicios hospitalarios. Así, las diferencias entre el riesgo individual y el comunitario se entremezclan y en ocasiones se oscila entre el excesivo alarmismo y el optimismo injustificado.

Para ilustrar esta situación en un contexto más amable, podemos utilizar la fórmula presentada en 1961 por el radioastrónomo Frank Drake para dar una base cuantitativa al proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) en la segunda mitad del siglo XX. SETI suponía un intento científico para determinar la probabilidad de establecer contacto con civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia, algo que muchos verán como mera ciencia-ficción pero que podemos abordar con un espíritu analítico.

¿Cómo podríamos determinar el número de eventos de un determinado suceso tan improbable como la comunicación con una sociedad tecnológica extraterrestre? La estrategia consiste en separar los factores que deben concatenarse para lograr un positivo. Asumiremos que todos estos sucesos son independientes y que, por lo tanto, podemos determinar la probabilidad de que se den simultáneamente con una sencilla multiplicación. Añadiendo factores podemos llegar a una estimación razonable sobre la probabilidad del evento final: aquel en el que todos los sucesos se combinan perfectamente.

Esta tarea abarca un buen número de disciplinas que van desde las ciencias experimentales hasta especulaciones de muy discutible fundamento, pasando por áreas del conocimiento más difícilmente mensurables como la historia y las ciencias sociales.

Podríamos comenzar tomando como primeros factores la fracción de estrellas en la galaxia que presentan planetas en su entorno y la cantidad de estos que tienen la composición adecuada y están en la zona de habitabilidad. Estas son cuestiones que las últimas misiones espaciales como Kepler, Gaia y TESS nos permiten cuantificar. Pisamos tierra firme o, al menos, un suelo más firme de lo que Drake pudo hacer en su momento.

Ecuación de Drake.

Ecuación de Drake.

¿Cómo cuantificamos la probabilidad de que surja vida en un planeta que aparentemente reúne las condiciones adecuadas? ¿En cuántos de ellos se ha desarrollado la vida inteligente en forma de civilizaciones? Hasta la fecha, aunque Marte o Venus reunieran condiciones habitables en el pasado, solo conocemos un caso positivo: la Tierra. Ninguno de los más de 4 000 planetas extrasolares conocidos ha demostrado de momento sustentar una biosfera como la nuestra.

A partir de aquí la cuestión se complica. Necesitaríamos cuantificar la evolución de las sociedades hacia la tecnología y el deseo de comunicarse con el resto del universo. También influirá el tiempo durante el cual sean capaces de hacerlo: un siglo, mil años o, como sugirió Drake, hasta 10 000 años. Los datos experimentales para establecer estas cantidades son muy escasos y se basan en la historia humana y en la dinámica de las sociedades que solo comenzamos a comprender de una forma cuantitativa.

En el momento en que Frank Drake asignó valores a todos los términos se encontró con un resultado extraordinario: hasta diez civilizaciones deberían ser detectables mediante SETI. Pero, si así fuera, ¿dónde se encuentran? Esta es la llamada Paradoja de Fermi, opuesta al optimismo de Drake. Encontrar las razones de este inquietante silencio, como se le ha llamado, es también una buena manera de explorar nuestro futuro inmediato y tratar de adivinar los riesgos que como civilización nos pueden esperar a la vuelta de la esquina cósmica.

Otros autores discreparon con los números de Drake desde el primer instante, obteniendo valores mucho más bajos que manifestaban la improbabilidad de lograr el contacto gracias al proyecto SETI. Pequeñas variaciones en los términos que se multiplican en esa larga cadena resultaban en cambios notables del resultado final y, peor aún, las incertidumbres se propagaban exponencialmente en el resultado.

De la ecuación de Drake podemos aprender que los eventos individuales pueden ser realmente infrecuentes o improbables pero, aplicados a una población lo suficientemente grande, su aparición es inevitable. Además, cuando los eventos dependen de una larga cadena de condiciones cuyas probabilidades no podemos estimar con total certeza, nuestra capacidad de predecir los eventos futuros se enturbia. La diferencia con la epidemiología es que, en esta, buscamos que los eventos sucedan en el menor número posible y, para ello, podemos actuar sobre algunos de los factores involucrados.

Desde un punto de vista sanitario, la probabilidad de un evento único, como que enfermemos con síntomas graves, puede ser muy baja, casi despreciable. Aplicada sin embargo sobre el conjunto de la población, terminará sucediendo. Y lo hará más de una vez. Los factores que influyen incluyen la biología, fisiología y la sociología, con una transversalidad similar a la de la astrobiología.

La buena noticia es que cambiar esto se encuentra en nuestra manos: alterando unos pocos factores podemos reducir el número a una cantidad, si no nula, al menos manejable. En ello estamos.The Conversation

Santiago Pérez Hoyos, Investigador Doctor Permanente – Astronomía y Astrofísica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.