Un ingeniero youtuber desarrolla su propio robot peluquero

Los memes relacionados con los cortes de pelo caseros fueron de los más divertidos que vimos durante el confinamiento. El cierre de las peluquerías disparó las ventas de productos como el tinte para el cabello, y madres, padres, hermanas, hermanos, compañeros y compañeras de piso tuvieron que ejercer de estilistas en estos días de encierro.

La cosa no funcionó demasiado bien, ya que, cuando los negocios no esenciales volvieron a abrir sus puertas, el primer lugar que pisaron muchas personas fue el salón de belleza.

Shane Wighton, un ingeniero que nos enseña sus curiosos inventos en el canal de YouTube Stuff Made Here (hace unos meses vimos su canasta de baloncesto en la que es casi imposible fallar), prefiere seguir evitando lugares concurridos. Por este motivo, ha diseñado un robot peluquero para cortarse el pelo sin necesidad de salir de casa. 

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A diferencia de otros robots que cortan el pelo, el autómata diseñado por Wighton utiliza tijeras en lugar de máquina cortapelos, que es más fácil de manejar. El ingeniero explica que fabricó un mecanismo especial para que el robot pudiese empuñar dos peines para separar las secciones de su cabello, tal y como lo haría una persona.

A pesar del entrenamiento al que fue sometida la máquina, finalmente el sistema para separar las secciones del pelo con dos peines no resultó eficaz. Tal como explica Wighton, para conseguirlo necesitaría integrar cámaras y algoritmos avanzados de detección de objetos.

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Como alternativa, el ingeniero decidió sustituir el mecanismo basado en dos peines por un tubo de vacío que aspira el pelo. De esta forma, mientras el tubo mantiene el cabello estirado, el robot va cortando poco a poco con las tijeras.

Tras desarrollar su robot peluquero, dado que la máquina maneja unas tijeras, en primer lugar Shane lo puso a prueba con una peluca para comprobar que era seguro utilizarlo. Después de darle el visto bueno, le dejó cortarle el pelo, con los resultados que puedes ver en el vídeo. Y tú, ¿te pondrías en sus manos o preferirías que te corte el pelo tu madre como en tu infancia?

*Artículo original publicado en Computerhoy.com

El único método seguro para desinfectar tu coche (y no es ozono ni luz ultravioleta)

De acuerdo con la nota publicada, el uso de productos que utilizan radiaciones ultravioleta-C para la desinfección del coronavirus en el aire o en superficies, puede causar daños oculares, daños en la piel o irritación de las vías respiratorias. Asimismo, el departamento que dirige Salvador Illa ha informado de que la evidencia científica disponible hasta la fecha sugiere que, aunque pueden reducir la población de virus en una superficie, “se desconoce” si esa reducción es suficiente para lograr una desinfección óptima.

El Ministerio ha avisado de que las radiaciones UV-C no se pueden aplicar en presencia de las personas, ni en los hogares, ni en los coches y recuerda que la medida “más eficaz” para prevenir infecciones son el lavado de manos, las mascarillas, la distancia social, la limpieza con detergentes y desinfectantes y la aplicación de biocidas autorizados.

Los tres métodos más empleados para desinfectar el coche

La higienización o desinfección de los coches ha adquirido una gran importancia en estos tiempos. “Pero no todas las higienizaciones son iguales”, advierten desde el Ministerio de Sanidad.

En la actualidad se están empleando tres métodos para higienizar vehículos:

  • Limpieza de superficies con un biocida. Es eficaz para desinfectar los puntos normales de contacto. Desde el ministerio reconocen que es un método sencillo y económico, pero recuerdan que no asegura una desinfección completa del interior de un vehículo, “porque hay muchas zonas que no se desinfectan”
  • Tratamiento con ozono. Con este procedimiento sí se accede a todos los rincones del interior. El  problema del ozono es que es muy tóxico. “En concentraciones muy bajas ya provoca irritación de los ojos, la nariz y la garganta, tos, ataques de asma y dolores de cabeza; en concentraciones más altas puede producir daños pulmonares severos, alteraciones del sistema inmunológico e incluso la muerte”, alertan desde Sanidad.
    Las personas que lo aplican han de estar muy protegidas, tras su aplicación hay que realizar una profunda ventilación. En el interior de un coche puede ser absorbido por los tejidos de la tapicería o depositarse sobre otras superficies de contacto, y el periodo de tiempo en el que desaparece es muy complicado de determinar.
    El ozono no está probado ni regulado para su uso en el aire y en superficies; de hecho, está en proceso de evaluación en la Unión Europea permitiéndose su comercialización a la espera de finalizar este procedimiento.

  • Nebulización con biocida. Este método no es tóxico para las personas y parece combinar las ventajas de los dos anteriores: su eficacia contra virus, bacterias y hongos está demostrada, y llega a todos los rincones del vehículo.
    La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) asegura que el ozono es “un riesgo innecesario” y recomienda emplear otros tratamientos, de eficacia probada y que cuentan con el respaldo de los organismos competentes oficiales.
    Los biocidas están absolutamente regulados y la normativa especifica claramente para qué usos están permitidos.
    Los que tienen el peróxido de hidrógeno y ácido peracético, por ejemplo, están aprobados para  la aplicación directa para la higiene humana, aplicación indirecta a personas y animales, y superficies en contacto con alimentos; por lo que son completamente seguros para la salud de los trabajadores que los manipulan y para el cliente.
    También es importante el propio protocolo de aplicación, desde el tipo al tiempo de nebulización, pasando por cómo ha de configurarse el sistema de climatización en las diferentes fases de la higienización para que ayude a la difusión del producto y para que el biocida también lo desinfecte. La nebulización de biocidas es el método empleado en servicios profesionales de desinfección de vehículos como el que ofrece Carglass. Allí emplean un viricida con peróxido de hidrógeno y ácido peracético, y han desarrollado un protocolo científico de aplicación, con su manual de formación para los técnicos de los talleres, que emplean por igual en todo el mundo.

*Artículo original publicado por Noelia López en Autobild.es

La OMM avisa que vienen 3 meses con calor anómalo, precipitaciones y ciclones

2020 parece que será un año complicado a muchos niveles. Si a las continuas catástrofes naturales vividas a principio de año se ha sumado la crisis del coronavirus, la Organización Meteorológica Mundial – OMM ya ha avisado que los próximos tres meses vamos a sufrir en todo el planeta unas condiciones climáticas anómalas.

Los problemas se verán especialmente en dos frentes distintos, por un lado se esperan unas temperaturas especialmente altas en todas las zonas tropicales que conllevarán posibles sequías en América del Sur, y también se anuncian grandes precipitaciones en Australia, Indonesia y mayor parte del Océano Índico.

Estos datos que han extraído en Nmas1 del boletín de la OMM explican lo que ocurrirá desde este mes hasta julio y han provocado importantes preocupaciones.

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En casi todo el planeta la temperatura estará por encima de los valores normales, lo que provocará grandes sequías en distintas zonas a la vez que precipitaciones más violentas en otras. Además, también se multiplicarán las posibilidades de que se vivan ciclones tropicales.

A pesar de la pandemia sufrida y cómo se ha frenado la industria en gran parte del planeta, los registros de CO2 siguen aumentando en la atmósfera y durante este mes se han alcanzado las cifras más altas jamás registradas. La contaminación no ha dejado de crecer y va a provocar gran parte de los cambios climáticos que se vivan en los próximos meses.

Puede que 2020 sea recordado por muchos factores y que estos fenómenos, en caso de acercarse a las peores previsiones, dañen en gran medida a unas poblaciones ya de por sí afectadas por la pandemia del coronavirus. Veremos en qué queda, pero la OMM ya ha adelantado que pueden vivirse importantes problemas.

*Artículo original publicado por Ekaitz Ortega en Computerhoy.com

Xiaomi se convierte en la marca que más móviles vende en España

Esto ha propiciado importantes variaciones en el sector y una de ellas acaba de ser publicitada por Shou Zi Chew, el presidente Internacional del Grupo Xiaomi, quien ha anunciado que por primera vez Xiaomi se ha colocado como líder en ventas en nuestro país. Durante el primer trimestre de 2020 ha sido el fabricante que más móviles ha vendido en España, según los datos recogidos por Canalys en su estimación de mayo referida a las ventas a distribuidores.

El crecimiento vivido por Xiaomi ha sido impresionante en cuestión de un año, donde ha llegado a mejorar sus resultados en un 46% respecto al primer trimestre de 2019. Lo que le ha llevado a acaparar el 28% de las ventas.

Xiaomi Mi Note 10, Xiaomi Mi 9T Pro, Xiaomi Redmi Note 8T… Son numerosos los modelos que ha ido poniendo a la venta la empresa durante los últimos meses con la intención de atraer a distintos usuarios, desde los que buscan unas funcionalidades básicas a los que apuestan por un perfil lo más enfocado posible hacia la fotografía o móviles de gama alta.

Y los resultados del esfuerzo se han visto recompensados. La marca ha ganado en ventas y en nombre hasta transformarse en uno de los grandes referentes en España.

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Tal como se puede ver en la imagen compartida por Shou Zi Chew, Xiaomi lidera las ventas, seguida por Huawei, Samsung y Apple, que han retrocedido de forma marcada respecto a 2019. En el quinto puesto aparece Oppo, con poca cuota de mercado, pero un crecimiento digno de aplaudir.

Todas estas cifras pueden quedar algo desvirtuadas en el segundo trimestre de año, tras la sacudida sufrida en todos los mercados por la crisis del coronavirus. Pero los datos demuestran que Xiaomi ya no es vista solo como una empresa con móviles más baratos que la competencia, sino una compañía líder en España.

*Artículo original publicado por Ekaitz Ortega en Computerhoy.com

Lo que la búsqueda de inteligencia extraterrestre nos enseña para entender la pandemia

La combinación de unos números muy grandes (la población total susceptible de ser contagiada) junto con unas probabilidades ínfimas (las asociadas al contagio individual y a la aparición de determinados síntomas graves) da como resultado unas cantidades de muy difícil interpretación. Sobre todo si ignoramos la disponibilidad de servicios hospitalarios. Así, las diferencias entre el riesgo individual y el comunitario se entremezclan y en ocasiones se oscila entre el excesivo alarmismo y el optimismo injustificado.

Para ilustrar esta situación en un contexto más amable, podemos utilizar la fórmula presentada en 1961 por el radioastrónomo Frank Drake para dar una base cuantitativa al proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence) en la segunda mitad del siglo XX. SETI suponía un intento científico para determinar la probabilidad de establecer contacto con civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia, algo que muchos verán como mera ciencia-ficción pero que podemos abordar con un espíritu analítico.

¿Cómo podríamos determinar el número de eventos de un determinado suceso tan improbable como la comunicación con una sociedad tecnológica extraterrestre? La estrategia consiste en separar los factores que deben concatenarse para lograr un positivo. Asumiremos que todos estos sucesos son independientes y que, por lo tanto, podemos determinar la probabilidad de que se den simultáneamente con una sencilla multiplicación. Añadiendo factores podemos llegar a una estimación razonable sobre la probabilidad del evento final: aquel en el que todos los sucesos se combinan perfectamente.

Esta tarea abarca un buen número de disciplinas que van desde las ciencias experimentales hasta especulaciones de muy discutible fundamento, pasando por áreas del conocimiento más difícilmente mensurables como la historia y las ciencias sociales.

Podríamos comenzar tomando como primeros factores la fracción de estrellas en la galaxia que presentan planetas en su entorno y la cantidad de estos que tienen la composición adecuada y están en la zona de habitabilidad. Estas son cuestiones que las últimas misiones espaciales como Kepler, Gaia y TESS nos permiten cuantificar. Pisamos tierra firme o, al menos, un suelo más firme de lo que Drake pudo hacer en su momento.

Ecuación de Drake.

Ecuación de Drake.

¿Cómo cuantificamos la probabilidad de que surja vida en un planeta que aparentemente reúne las condiciones adecuadas? ¿En cuántos de ellos se ha desarrollado la vida inteligente en forma de civilizaciones? Hasta la fecha, aunque Marte o Venus reunieran condiciones habitables en el pasado, solo conocemos un caso positivo: la Tierra. Ninguno de los más de 4 000 planetas extrasolares conocidos ha demostrado de momento sustentar una biosfera como la nuestra.

A partir de aquí la cuestión se complica. Necesitaríamos cuantificar la evolución de las sociedades hacia la tecnología y el deseo de comunicarse con el resto del universo. También influirá el tiempo durante el cual sean capaces de hacerlo: un siglo, mil años o, como sugirió Drake, hasta 10 000 años. Los datos experimentales para establecer estas cantidades son muy escasos y se basan en la historia humana y en la dinámica de las sociedades que solo comenzamos a comprender de una forma cuantitativa.

En el momento en que Frank Drake asignó valores a todos los términos se encontró con un resultado extraordinario: hasta diez civilizaciones deberían ser detectables mediante SETI. Pero, si así fuera, ¿dónde se encuentran? Esta es la llamada Paradoja de Fermi, opuesta al optimismo de Drake. Encontrar las razones de este inquietante silencio, como se le ha llamado, es también una buena manera de explorar nuestro futuro inmediato y tratar de adivinar los riesgos que como civilización nos pueden esperar a la vuelta de la esquina cósmica.

Otros autores discreparon con los números de Drake desde el primer instante, obteniendo valores mucho más bajos que manifestaban la improbabilidad de lograr el contacto gracias al proyecto SETI. Pequeñas variaciones en los términos que se multiplican en esa larga cadena resultaban en cambios notables del resultado final y, peor aún, las incertidumbres se propagaban exponencialmente en el resultado.

De la ecuación de Drake podemos aprender que los eventos individuales pueden ser realmente infrecuentes o improbables pero, aplicados a una población lo suficientemente grande, su aparición es inevitable. Además, cuando los eventos dependen de una larga cadena de condiciones cuyas probabilidades no podemos estimar con total certeza, nuestra capacidad de predecir los eventos futuros se enturbia. La diferencia con la epidemiología es que, en esta, buscamos que los eventos sucedan en el menor número posible y, para ello, podemos actuar sobre algunos de los factores involucrados.

Desde un punto de vista sanitario, la probabilidad de un evento único, como que enfermemos con síntomas graves, puede ser muy baja, casi despreciable. Aplicada sin embargo sobre el conjunto de la población, terminará sucediendo. Y lo hará más de una vez. Los factores que influyen incluyen la biología, fisiología y la sociología, con una transversalidad similar a la de la astrobiología.

La buena noticia es que cambiar esto se encuentra en nuestra manos: alterando unos pocos factores podemos reducir el número a una cantidad, si no nula, al menos manejable. En ello estamos.The Conversation

Santiago Pérez Hoyos, Investigador Doctor Permanente – Astronomía y Astrofísica, Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.